Santa Cruz de Tenerife

"Había dudas sobre él"

Personal de la Casa Cuna tenía sospechas del comportamiento de J.C.G. desde hacía tiempo. Juanjo, un afectado, quedó con el cuidador para realizar un trío con otro joven el día en que fue detenido por supuestos abusos sexuales a menores. Desde los 12 a los 27 años dice haber padecido este tipo de maltrato.
PEDRO FUMERO, Tenerife
2/jul/10 7:41 AM
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Tiene un aspecto frágil, casi 60 años y le faltan varios dientes. Con esa imagen, el cuidador acusado de abusos sexuales a menores acogidos en la Casa Cuna, Julio C.G., presuntamente ha provocado unos daños morales muy difíciles de borrar entre niños, jóvenes y adultos. El último encuentro que convocó para mantener relaciones sexuales con dos de sus víctimas iba a tener lugar supuestamente el mismo día en que la Policía Nacional lo detuvo en su casa del barrio de La Salud, en Santa Cruz de Tenerife.

Así acabaron 15 años seguidos de supuestos abusos sobre el joven "Juanjo", que hoy tiene 27 años. Su particular calvario empezó cuando tenía 12 y no se acabó si quiera cuando cumplió los 18. De hecho, al alcanzar la mayoría de edad estuvo menos de un año conviviendo en la casa del presunto autor de los abusos sexuales, pues no tenía donde ir. La mencionada víctima nunca contó su amarga historia, ni a su novia, ni a sus hermanos y ni amigo alguno, "por vergüenza, por miedo, por todo". A Juanjo le llegó una carta del Juzgado número 2 de La Laguna para que fuera a prestar declaración. La noche anterior a manifestar su testimonio ante la jueza no pudo más y se "derrumbó" ante su pareja. Desde entonces, las emociones se han acumulado. Esa precipitación de los acontecimientos afecta aún más a alguien que no suele contar sus cosas a los demás.

Juanjo llegó a la Casa Cuna con seis meses y no ha conocido a sus padres. Con la ingenuidad propia de sus 12 años deseó ser modelo. Al parecer, el ahora acusado le decía que "era muy guapo". Además, en los siguientes años le prometió ponerlo en contacto con agencias de publicidad y le aseguró que tenía "influencias" en el "mundillo", según el testimonio del joven. Pero los adolescentes no sólo viven de ilusiones y, supuestamente, J.C.G. les hacía regalos de dinero y objetos, como móviles. Cada menor tenía una forma de ser y sus propias debilidades, por lo que, supuestamente, el acusado actuaba en consecuencia.

Juanjo señala que a J.C.G. le gustaban mucho las fotos en las que los adolescentes aparecían vestidos con "pantis". Después vinieron supuestamente "los masajes, los toqueteos y ... hasta el final". Y cada día se ganaba un poco más la confianza de los afectados. Esta víctima señala que el acusado es "calculador" y aparentaba tener mucho poder en la Casa Cuna. Al parecer, desde hace más de una década, J.C.G. era delegado sindical y estaba liberado del trabajo. A pesar de ello, pasaba por su lugar de trabajo y conseguía sacar a los adolescentes del centro de acogida con la excusa de que se los llevaba de excursión o a realizar alguna actividad de ocio. Pero, supuestamente, todo era una mentira. En el caso de Juanjo y otros chicos, siempre iban directamente a la casa del acusado, donde fueron grabados en vídeo y fotografiados a diferentes edades. De hecho, los investigadores de la Brigada de Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía identificaron a Juanjo en el material gráfico y lo llamaron a declarar. Esta víctima recuerda que en la casa de Julio C.G. vio otros niños. En principio, no le dio importancia, pero con el paso del tiempo llegó a la conclusión de que lo que le hacía a él "también se lo podía hacer a otros". El procesado se cambió de vivienda en varias ocasiones y a esos domicilios llevaba a las víctimas "de una en una" casi siempre, según Juanjo.

¿Cómo es posible que, después de tantos años, siguiera manteniendo bajo control a algunos afectados? Julio supuestamente amenazó a Juanjo con revelar el material fotográfico y audiovisual donde apareciera en escenas comprometidas, que pudieran provocarle problemas en su entorno familiar y con su pareja. Dicho joven reconoce que, muchas veces, lloraba en silencio y, cuando su novia le preguntaba la razón, lo achacaba al trabajo u otros motivos falsos. Ahora, comenta que su novia lo apoya, a pesar de que a la joven nunca le cayó bien.

¿Cómo es posible que un liberado sindical en la Casa Cuna, tuviera acceso a menores y pudiera esconder tantos años que se los llevaba a su vivienda para cometer delitos? ¿Nadie detectó problemas en los chicos durante, al menos, 15 años? Una fuente consultada asegura que en el centro, regido por el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo, había "dudas sobre él".