J.R. HERNÁNDEZ, S/C de Tenerife
La coyuntura económica ha impuesto nuevas normas del juego que "están obligando a la gente a aceptar una serie de condiciones para acceder al mercado laboral que antes no aceptaba", según argumenta el autor del libro titulado "Cómo encontrar trabajo", Pablo Zurita Espinosa, un ingeniero agrónomo tinerfeño cuya actividad profesional se ha centrado en la gestión temporal de empresas en situaciones especiales.
No obstante, Zurita asegura que "este no es un mensaje catastrofista, porque si realmente te gusta un trabajo y estás motivado pondrás menos pegas a la hora de formarte e incluso a cambiar tu lugar de residencia y cobrar menos de lo que tú piensas que deberías ganar".
A su modo de ver, "todo ello no debe llevar al desánimo porque de este modo puedes demostrar tu valía al empresario que te contrate y, después de un tiempo, plantearle renegociar las condiciones".
Bajo este prisma, puntualiza que "dentro de lo negativo que resulta quedarse en paro, al final esta circunstancia puede convertirse en una oportunidad para cambiar de rumbo y reorientar tu vida laboral hacia tu verdadera vocación".
Al respecto, destaca que, como consecuencia de la crisis, desde 2008 se han venido produciendo muchos despidos que han afectado a una gran cantidad de personas que nunca se habían tenido que enfrentar a buscar trabajo, por lo que decidí poner en valor mi experiencia personal, tanto como demandante de empleo como cuando he sido responsable de la selección de personal para varias compañías".
Dejar funcionar al mercado
Así, se puso manos a la obra y, con la colaboración de la editorial madrileña Ra-Ma, a principios de este año publicó su libro que "además de funcionar como una guía práctica para los que buscan empleo, también aspira a romper la barrera que existe entre el empresario y el trabajador". Lo que propone Zurita, a lo largo de los diez capítulos de los que consta el volumen, es un método de búsqueda que facilita cumplir con éxito esta misión.
En esta línea, asegura que "una de las cuestiones esenciales es pensar en qué es lo que uno puede ofrecer a una determinada empresa". Para ello, subraya que en la entrevista de trabajo "lo que más se debe preparar no son las respuestas sino las preguntas que se deben hacer para demostrar tu interés y predisposición".
Según enfatiza, "por mucho que se pueda abaratar el despido, ahora el empresario asume un riesgo muy grande al contratar a un trabajador que no sea el adecuado, y por eso tiene miedo a equivocarse". Es precisamente por este motivo por el que, más que nunca, se deben tener en cuenta una serie de consejos básicos como "no mentir nunca en un currículum y procurar que éste se limite estrictamente a lo que se solicite en la oferta de trabajo".
En definitiva, anima a ir con tranquilidad a las entrevistas de trabajo ya que "buscar empleo es como una negociación, y si a un empresario le hace falta gente para su empresa y un trabajador quiere empleo, sólo hace falta ponerse de acuerdo entre los dos". En cuanto a la situación del mercado laboral canario, asevera que está lastrado por el gran peso de la economía sumergida, que, "aunque también está presente en el conjunto de la economía nacional, en el Archipiélago está seis puntos por encima".
A su juicio, hay una relación directa entre el índice del paro de las Islas y el porcentaje de su economía sumergida sobre el PIB. En este sentido, arguye que "mientras se siga defendiendo la idea de que este tipo de prácticas sirven para paliar la situación de los que están en situación de desempleo no se va a arreglar nada". No en vano, considera que "hasta que no se acabe con ella, difícilmente bajará el paro". Zurita asevera que "la filosofía del canario suele ser la de esperar a que se le acabe la prestación para empezar a buscar trabajo". Con todos estos argumentos, opina que, teniendo en cuenta que a buena parte de los que fueron despedidos al inicio de la crisis se les acabará el subsidio en unos meses, a partir de ese instante la mayoría regresará a la economía formal y se estabilizarán los datos del paro".
En otro contexto, entiende que las medidas adoptadas por el Gobierno no están siendo las acertadas. En su opinión, "el Estado debería intervenir menos en la economía y dejar más libertad a las empresas".
Así, lo que pide es que cree condiciones en las que las empresas puedan actuar, que controle que todo el mundo esté legal, que simplifique los trámites administrativos, baje los impuestos a todos por igual y después que deje que el mercado funcione por sí mismo.
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