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INCENDIOS / INVESTIGACIÓN

Científicos dan con la clave de la regeneración natural de un bosque quemado

31/may/10 18:20
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Madrid, EFE Un grupo de científicos de la Universidad Politécnica de Madrid ha dado con la "clave" de la regeneración natural de los montes tras haber sido arrasados por el fuego: se trata de la piña "serótina", que sólo se abre y actúa como semilla cuando se somete a elevadas temperaturas.

Los científicos, que han publicado las conclusiones de su estudio en la "International Journal of Wildland Fire", han centrado su investigación en el incendio que en 2005 hizo arder 12.732 hectáreas de pinar en la provincia de Guadalajara.

Las piñas serótinas son aquellas que permanecen cerradas durante años en el árbol y sólo se abren cuando son sometidas a elevadas temperaturas, superiores a los 45-50 grados centígrados.

Según ha informado hoy la Universidad Politécnica de Madrid, su presencia y abundancia está ligada a poblaciones arbóreas que han sufrido durante miles de años fuegos recurrentes que afectaban a sus copas.

Así, al producirse un incendio las piñas se abren y dispersan sus semillas, convirtiéndose en un banco aéreo de semillas que asegura la regeneración natural de la zona.

En estudio ha sido realizado por el grupo de investigación de Genética y Fisiología Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid, que ha determinado que la presencia de este tipo de piñas en los montes de Guadalajara juega un papel crucial en la explicación de las acusadas diferencias en la regeneración natural de estos pinares tras el incendio de 2005.

El pino "rodeno" es una especie del mediterráneo occidental que tiene en la Península Ibérica su máxima diversidad genética; presenta adaptaciones singulares, destacando la variabilidad del carácter tardío de sus piñas, dependiendo de su localización, según la misma fuente.

Estos pinos son frecuentes en las zonas de España con habituales incendios por rayo y abundante presencia de matorral; sin embargo, en lugares donde la naturaleza del suelo impide la presencia de un denso sotobosque, o cuando el fuego no está vinculado a las tormentas secas de verano, la presencia de piñas serótinas es escasa u ocasional.

Los pinares de Guadalajara pertenecen a la primera categoría, ha aclarado la UPM.

Cuando se iniciaron los programas de reforestación a finales del siglo XIX, y a gran escala a partir de 1940, no se sabía nada de estas adaptaciones, de ahí que las especies fueran consideradas entidades únicas.

Tras el incendio de Guadalajara, en julio de 2005, el grupo de investigación de Genética y Fisiología Forestal de la UPM analizó las acusadas diferencias en la regeneración natural de pinares en uno de los montes afectados, hasta llegar a las conclusiones que han publicado en la citada revista.

El conocimiento del origen de la masa quemada -natural o a partir de siembras y plantaciones de material foráneo- podría explicar las distintas densidades de regeneración observadas tras el incendio debido al uso de semillas o plantas con adaptaciones diferentes a las de la población local.

En las zonas consideradas como naturales, tanto la producción de piñas como la presencia de conos serótinos (tardíos) fue significativamente más abundante que en las zonas identificadas como repobladas, han observado los investigadores.

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