Santa Cruz de Tenerife
EGIPTO / ARQUEOLOGÍA

La pirámide escalonada de Zoser se lima las heridas

Francisco Carrión, El Cairo, EFE
18/may/10 8:48 AM
eldia.es

Con limo y arena, los mismos materiales que sirvieron para construirla, y con la fuerza de sus brazos, decenas de obreros curan las heridas de la pirámide escalonada de Zoser, la primera gran construcción en piedra del mundo.

Castigada por el tiempo y el viento, la pirámide del faraón Zoser (2687 a.C - 2668 a.C.) necesitaba un lavado de cara en el que se afanan ahora trabajadores con turbante a las órdenes del profesor de Ingeniería de la Universidad de El Cairo Hasan Imam.

"De algún modo sí que me siento Imhotep", dice entre bromas Imam, recordando al polifacético sumo sacerdote de la III dinastía que dirigió la construcción de la que fue la primera pirámide, que dio paso a muchas más por todo el valle del Nilo.

Menos majestuosa que las tres pirámides de la meseta de Giza, la de Zoser es resultado de la superposición de seis mastabas, una estructura truncada de adobe en forma piramidal en cuya cámara subterránea estaba situada la tumba real.

Ubicada a unos 25 kilómetros al sur de El Cairo, la mítica pirámide, cuyo interior nunca se ha abierto al público, es el edificio más popular de Saqara, la gran necrópolis de la que fuera la ciudad de Menfis, antigua capital de Egipto.

La restauración, iniciada hace tres años, avanza lentamente con el objetivo de reforzar la estabilidad de la edificación y sustituir unos bloques de piedra caliza desgastados durante varios milenios por la arena del desierto.

"Usamos las mismas piedras salvo en aquellos casos estrictamente necesarios en los que están muy deterioradas y debemos reemplazarlas", explica Imam.

A pesar de los milenios que separan la construcción de su restauración, el proceso para lavar su imagen se desarrolla sin maquinaria, pues "lo más avanzado es la carreta con la que transportamos las piedras", dice orgulloso el director del proyecto.

Y prueba de ello es que en el andamio de madera levantado sobre la pirámide, un grupo de obreros grita mientras tensa sus músculos para subir mediante una cuerda y una polea los bloques de piedra.

"Ahí está el sistema tradicional. Es el mismo método con el que se construyó la pirámide y es un proceso lento porque esa piedra pesa más de media tonelada", apunta Imam, un hombre al que todos los trabajadores saludan y que, en señal de gratitud, se detiene cada pocos metros para bromear con ellos.

El plan de restauración, en el que se han invertido hasta el momento unos 25 millones de dólares, también incluye retirar la arena que desde su creación se ha acumulado en sus seis escalones.

Imam, quien no oculta que esta decisión suscitó debate con los arqueólogos, explica que se está limpiando la arena "porque tiene un importante impacto medioambiental y porque no estaba en la concepción original de la pirámide".

Algunos miembros del equipo, dice Imam, defendían que no se tocara la arena porque "era histórica".

En 2008, antes de entrar en el quirófano, la pirámide fue objeto de una prueba de rayos láser que duró cuatro semanas y que determinó que el nivel de riesgo rondaba "el 70 por ciento", según el ingeniero.

"Ahora con el trabajo ya realizado el riesgo se ha reducido hasta el 25 por ciento", añade.

"Sin duda ésta es mi pirámide favorita", confiesa Imam, fascinado por una construcción que en su concepción debió salvar problemas técnicos como el peso de la piedra o el transporte de los bloques desde Asuán, en el sur del país.

La restauración tampoco ha estado libre de dificultades, ya que el proyecto se retrasó en varias ocasiones y el presupuesto tuvo que ampliarse por problemas que no fueron detectados durante la fase de estudio.

Cuando dentro de unos cinco o seis años este faraónico plan haya concluido, las cuatro caras de la pirámide lucirán remozadas, con piedras limpias y restauradas, y las cavidades rellenas con argamasa.

Pero también se habrá recuperado su interior, formado por un complejo sistema de galerías subterráneas y almacenes que guardan más de 48.000 vasijas cerámicas y once pozos de 32 metros que son la puerta a otros corredores horizontales.

En el corazón de la pirámide seguirá la cámara funeraria de Zoser, un pozo de unos treinta metros de profundidad y siete de anchura que se construyó en granito y se revistió con yeso.

"¿Cómo pudieron hacer esta obra de ingeniería?", se pregunta aún Imam, admirado por el sistema de ventilación interior y por la estructura, "mejor que la de muchos edificios actuales".