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ESPACIO / MARTE

Presentado el proyecto Marte-500, precursor de los vuelos interplanetarios

Ignacio Ortega, Moscú, EFE
18/may/10 20:33 PM
eldia.es

Rusos, europeos y chinos presentaron hoy el proyecto Marte-500, un simulacro de vuelo al planeta rojo en el que seis voluntarios vivirán durante año y medio la misma odisea espacial que los futuros exploradores interplanetarios.

"Es un experimento diseñado para saber qué factores afectarán a la tripulación que viaje a Marte desde el punto de vista médico y psicológico", explicó Diego Urbina, italiano de origen colombiano y uno de los participantes en el proyecto.

Urbina, tres rusos, un francés y un chino se encerrarán durante 520 días, a partir del 3 de junio, en un simulador de una plataforma espacial para estudiar la resistencia del ser humano en condiciones de aislamiento prolongado.

Además, su experiencia servirá para comprobar la compatibilidad psicológica entre los integrantes de una tripulación de cara a futuros viajes a Marte o expediciones a la Luna.

"No dispondrán de internet, ni podrán ponerse en contacto con sus familias, y afrontarán los mismos desafíos que los astronautas, con la excepción de la ingravidez", afirmó el ruso Borís Morukov, director del proyecto, durante una rueda de prensa en la sede del Instituto de Problemas Biomédicos.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la rusa Roscosmos lanzaron en 2004 este ambicioso proyecto, al que se sumó posteriormente China, mientras países como Estados Unidos o España también colaboran, con el fin de allanar el camino para la conquista de Marte.

"Todas estas misiones espaciales sólo pueden ser llevadas a cabo mediante la cooperación internacional y, por ello, estamos muy agradecidos a Rusia y a China", señaló Martin Zell, jefe del departamento de investigaciones de la ESA.

Con unas reservas de varias toneladas de agua y comida, los seis neófitos astronautas vivirán en condiciones similares a las de una expedición real al planeta rojo en el interior de cinco módulos espaciales de 180 metros cuadrados: médico, de vivienda, almacén, de desembarco y "marciano".

Este último módulo imitará las condiciones marcianas cuando tres astronautas "desembarquen" en la superficie de ese planeta, adonde llegarán tras 250 días del vuelo entre la Tierra y Marte y donde permanecerán durante un mes.

Los tres elegidos para "poner sus pies" sobre Marte -un ruso, un europeo y el chino- habrán de ponerse auténticas escafandras de 30 kilos, mucho más ligeras que las habituales, ya que no tendrán que trabajar en condiciones de ingravidez.

Los equipos técnicos reproducirán en los simuladores de módulos espaciales la composición del aire, la presión atmosférica y el nivel de ruido en la nave interplanetaria, además de regenerar reservas de oxígeno y agua.

El módulo de vivienda incluye una cocina con mesa-comedor y unas minúsculas habitaciones forradas de madera de tres por dos metros cuadrados para los tripulantes con cama, mesa y armario, retrete y una ducha, que sólo podrán usar una vez cada diez días.

En el curso del vuelo virtual no faltarán duras pruebas, incluidos simulacros de averías, que pondrán a prueba la capacidad de la tripulación para superar inesperados problemas técnicos y situaciones de estrés.

Los voluntarios podrán abandonar el experimento cuando lo deseen, sin tener que dar explicaciones, aunque se da por hecho que ninguno dejará el proyecto salvo enfermedad o crisis psicológica.

"Estamos acostumbrados a pequeñas cosas, al aire, al sol, a internet, que nos faltarán en el simulador. Estaremos trabajando todo el día en 90 experimentos científicos, y el resto de la expedición consistirá en llegar al final", dijo Urbina.

La "tripulación marciana" estará formada por un comandante ruso, un ingeniero de a bordo, tres científicos y un médico, que tienen entre 38 y 27 años, dominan el inglés y son expertos en medicina, biología o ingeniería.

"Debemos conocer los procesos que llevaron a Marte a pasar de ser, tal vez, un planeta similar a la Tierra a lo que es ahora. Debemos estudiar esos procesos para preservar la vida en nuestro planeta", señaló Urbina, de 27 años e ingeniero de formación.

El italo-colombiano, que sueña con ser astronauta y cree que futuras generaciones viajarán de manera asidua a Marte, considera que "explorar el espacio está en la naturaleza del ser humano".

"Espero que no se me olvide hablar español ni otras cosas durante mi estancia en el simulador", bromeó Urbina, que tuvo que efectuar entrenamientos de supervivencia en los nevados bosques rusos para probar su resistencia física.

Urbina es sólo unos meses mayor que el chino Wang Yue, el benjamín de la expedición y futuro "taikonauta", mientras el francés Romain Charles tiene 31 años y los voluntarios rusos son experimentados médicos e ingenieros y todos tienen pasado o presente militar.

Zell insistió en que el simulacro aportará datos de un valor "incalculable" a la hora de construir naves espaciales más fiables para viajar a otros planetas.