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LUNES, 12 DE ABRIL DE 2010
LA MEDIA COLUMNA FRANCISCO AYALA

Recuerdo negativo del Adelantado

EN UN INTERESANTE trabajo, mi compañero y admirado amigo Domingo Barbuzano, periodista e investigador, con quien trabajé durante muchos años en la Redacción de este periódico y del que tengo un buen recuerdo, cita la versión del experto en Historia de La Laguna don Eduardo García Rodríguez sobre la posible existencia de los restos mortales del conquistador Alonso Fernández de Lugo en la Catedral de La Laguna. Que en el templo catedralicio hay unos restos de un ser humano sí es verdad, pero el estudioso García Rodríguez duda de que se trate, precisamente, de huesos del conquistador de Tenerife, cuyas huestes, luego de derrotadas por los nativos en el barranco de Acentejo, reorganizó su ejército para derrotar a los nativos y llevar a cabo un salvaje "guanchicidio".

La duda citada del señor García Rodríguez se basa en que el cadáver del Adelantado fue enterrado en el convento de San Francisco, donde se halla el Santuario del Cristo de La Laguna, y este histórico inmueble sufrió un pavoroso incendio el 28 de julio de 1810. De este siniestro pudieron salvarse el Santísimo Sacramento y la imagen del Cristo, que fue trasladada a la parroquia de Los Remedios. Los restos humanos de los allí enterrados fueron pasto de las llamas y sometidos a la elevada temperatura del incendio, que destruyó totalmente el edificio, excepto la espadaña, que es la misma que hoy perdura. Luego quedaron al descubierto los huesos de todos los enterrados, incluidos los del Adelantado. El experto García Rodríguez supone, pues, que los restos de la Catedral pertenecen a otro cadáver puesto allí para justificar la presencia de los huesos del conquistador, seguramente reducidos a polvo a causa de las altas temperaturas. El señor García achacó el cambio a funcionarios municipales poco escrupulosos y a la falta de un médico o un experto, como consta en el expediente de exhumación.

Pero uno, que es consciente de las tremendas atrocidades y casi el exterminio que llevaron a cabo con el pueblo guanche, las bestiales huestes de Fernández de Lugo por orden del conquistador, no se explica el interés de algunos en recuperar, probablemente para rendirle honores, los restos de semejante inquisidor y bestial destructor de las vidas inocentes de nuestros antepasados. Es indudable, y ese es el empeño de la línea editorial de este periódico, que los canarios y, en especial, los tinerfeños, hubiéramos vivido mejor sin la brutal conquista de Alonso Fernández de Lugo, quien pasó por la Isla como los vándalos o bárbaros del Norte por la Península Ibérica, copia que llevó a rajatabla el que llaman "conquistador" y no "bárbaro invasor" de Tenerife.

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. Avda. Buenos Aires 71, S/C de Tenerife. CIF: A38017844.

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