En pocos puntos, o tal vez en uno sólo, nos apoyaremos hoy para escribir este editorial o fondo del Domingo de Resurrección. Ojalá llegue un domingo en el que se produzca la resurrección o resurrexit política que esperan los canarios. Hoy es el primer domingo del segundo trimestre del año 2010. ¿Por qué es importante el año 2010? Simplemente, porque a su término concluye el segundo y último plazo señalado por la ONU, de forma concreta por el Comité de Descolonización de los Pueblos de la ONU, para que las naciones colonizadoras que aún mantienen bajo su yugo a países ricos, a los que explotan y, en consecuencia, convierten en pobres a sus explotados habitantes, concedan la independencia a sus indebidas posesiones. Dichas naciones colonizadoras mantienen a sus colonias bajo un pesado yugo, y ejercen en ellos el derecho de pernada del macho o la hembra dominantes metropolitanos. Respetamos la expresión de miembros y "miembras", jóvenes y "jóvenas", impuestas por la moda progresista socialista. Vamos, por la imbecilidad.
En este año 2010 Canarias, como mínimo, deberá comenzar las gestiones para que España entregue al Gobierno del Archipiélago todo lo que es de la nación canaria. Es decir, la soberanía, la disposición para poder administrar sus riquezas, su identidad como pueblo heredero de sus antepasados los guanches, la dignidad como seres creados libremente por Dios y, principalmente, la libertad para pasear por el mundo como seres definidos y no como híbridos ridículos de españoles y europeos. Españoles y europeos con los que esperamos mantener vínculos y relaciones de todo tipo: culturales, económicas, de lengua, etcétera.
Nos preguntamos, se preguntan y nos preguntan a diario muchas personas si seremos capaces de volar solos como aves libres. Pues sí, y con más fuerza en las alas. Porque a partir del momento, sin duda glorioso, en el que alcancemos la independencia de la tierra canaria, nuestros descendientes, que ya serán dignos herederos de sus antepasados los guanches, serán fuertes y podrán caminar sin temor a que los reconozcan por el acento de los isleños. Usarán expresiones y tonos propios, de la misma forma orgullosa en que lo hacen, por ejemplo, los gangosos franceses. Una lengua hermosa el francés; preciosa y diplomática por excelencia. Pero la pregunta está en el aire. ¿Seremos libres? ¿Podremos tener una nación con su propio estado? Rotundamente, sí. Más aún: desde el primer momento, hasta los narcotizados a los que tanto nos referimos, se darán cuenta de cuánto han sido esquilmados durante casi 600 años por los españoles. De cuántos recursos, que podían haber sido suyos, han pasado a manos de los peninsulares. Si seguimos por el camino que vamos -el camino del despotismo-, a partir de ahora serán los 27 países que forman la UE los que nos expolien junto con España. En cambio, independientes seremos libres y ricos; ricos de forma incuestionable. Eso es un axioma; una verdad evidente.
Los detalles de que esto es así, y no de otra forma, los están dando a diario en distintos medios de comunicación, en soporte escrito y audiovisual, expertos, técnicos, economistas y, de forma general, profesionales de todas las especialidades. Los canarios seremos capaces de salir adelante, y lo que es más, vivir bien, por nuestros propios medios. En nuestro comentario del jueves nos referíamos a la señora Fernández de la Vega. La vicepresidenta del Gobierno de España hablaba de prolongar las ayudas al transporte aéreo de pasajeros que vienen a Canarias. ¿Por qué tienen que decidir en Madrid sobre asuntos que nos afectan? ¿Por qué tiene que decidir un político al que llaman Pepiño, un Rubalcaba -el Fouché de la España del siglo XXI- o una señora de la Vega, que para ser socialista luce modelos muy de Vogue? Pobre Luz Reverón a la que tanto atacan los socialistas por consumir un billete de clase business, que ya es un billete humilde. Sin embargo, no atacan a sus correligionarios del Parlamento de Canarias, que se aumentaron los sueldos a costa de un pueblo hambriento.
Creemos, insistimos en ello, que contamos con una indudable suficiencia para vivir libres. ¿Qué hará España a partir de ahora para no perder su colonia, su finca? En primer lugar, España está demostrando que no es un país culto políticamente hablando. Está demostrando que no es un país europeo, políticamente hablando, y que Zapatero está marginado, políticamente hablando. El Gobierno de España ha ordenado silencio absoluto a los medios de comunicación sobre estas ansias de libertad de los canarios. Cabe pensar que desde Madrid se opondrán por sistema a las demandas de los patriotas isleños. ¿Cómo un asunto de esta envergadura, la independencia natural de un país que ni es europeo, ni quiere ser esclavo de España, se silencia tan descaradamente? Escuetamente lo decimos: por temor. Por temor no a nuestras fuerzas coercitivas, que no las tenemos, sino a la fuerza de nuestras razones. Ante el mundo, España desaparecerá como nación con dignidad si no le concede la libertad al pueblo canario.
¿Creen los españoles, creen los canarios amantes de la españolidad de Canarias, creen los españolistas y españolistos, creen los nacionalistas tibios y de todas las temperaturas que el pueblo se quedará impasible? En absoluto, el pueblo reaccionará como está reaccionando. Saldrá a la calle cada vez con más frecuencia, siempre de forma pacífica. Se lanzará a la calle en forma de manifestaciones para expresar sus gritos de protesta, y empleará la resistencia a la que pueda tener acceso, que es la pasividad, el incumplimiento, la rebeldía civil. ¿Por qué coño han de mandar los españoles sobre los canarios? Una vez más pedimos disculpas a nuestros lectores por lo abrupto del vocabulario, pero en algunos puntos no podemos evitar el enfado que nos produce la situación actual. ¿Por qué tenemos que agradecerle al peninsular que se crea superior al canario por el hecho de venir del continente europeo? Y mejor no hablemos del peninsular godo, que es insufrible.
Venimos aconsejando que con tiempo se inicien conversaciones. Volvemos a sugerir que en Canarias hay suficiente gente patriota para negociar. Como hoy el poder, constituido a la fuerza o engañosamente, lo tiene el presidente de la disfrazada comunidad autónoma, creemos que es él quien debe presidir ese diálogo con la Metrópoli, en el que han de participar los líderes del racional y patriótico nacionalismo canario. Y aquí volvemos a decir que no vamos a imponer la cultura ni el país natural que tenían los guanches. Eso es absurdo porque el mundo ha evolucionado. No obstante, el genocidio de esta pobre gente es la base sobre la que se sustenta la torre de nuestra pasión por la libertad. La tierra canaria era nuestra y pasó a manos de unos bárbaros conquistadores. Por ello, el mundo nos dará la razón en nuestra lucha. O este año, o en algún momento posterior. ¿Cuándo? Si no en 2010, en 2011 ó 2012, pero antes o después Canarias será un país libre. Este pase a país libre, por justo y necesario, después de haber sufrido un genocidio, una esclavitud y una inquisición religiosa y ahora administrativa, será irreversible. Irreversible. O habrá una ruptura total entre la "madre patria" y los canarios.
Para desengañar a los drogados con la españolidad y para afianzar, y dar confianza, a los que han de decidir su futuro político, decimos que la nacionalidad canaria no se puede votar. Existe ya, igual que existe una tasa de población introducida a la fuerza para asegurar el voto godo. También en Gibraltar los ingleses se encargaron de sobornar a los llanitos para asegurar el voto inglés. En cualquier caso, a todos nuestros votantes les decimos que nuestras listas serán abiertas. Ninguno de los asquerosos políticos que nos han llevado a la situación actual tendrá cabida en ellas. Los partidos canarios tendrán una ideología propia, con leyes propias y una Justicia que sea nuestra, no revanchista ni politizada. Y, lo que es principal, con todos los bienes de nuestra casa a nuestra disposición. Con los españoles, amistades pactadas y su lengua, de la que nos sentimos orgullosos; con Europa, el euro, la cultura y la tolerancia política y religiosa de todos sus países.
2010 será el año. Y si no lo es, aunque algo se habrá iniciado ya, le seguimos diciendo al pueblo que espere pacientemente, pues, como decía la letra de cierto himno, en Canarias empieza a amanecer.
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