El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, reconoció ayer que la Iglesia católica prestó poca ayuda a las víctimas de los abusos sexuales cometidos en su seno y prometió un nuevo comienzo.

En un comunicado de la diócesis con motivo del Viernes Santo, Zollitsch asegura que la Iglesia ha reconocido los errores del pasado y promete que en el futuro se centrará más en las víctimas en lugar de preocuparse tanto por su reputación. En un entorno social distinto al de ahora "no se prestó la suficiente atención a las víctimas, en parte por un temor equívoco a dañar la reputación de la Iglesia", dijo Zollitsch, quien reconoció que esto es "una realidad" con la que se tienen que enfrentar.

"Se abrieron heridas que apenas pueden ya curarse. Tanto más debemos centrarnos por ello en ofrecer toda la compasión y el apoyo posible a las víctimas", sostuvo el arzobispo.

Zollitsch recalcó que los casos de pederastia cometidos por religiosos les "apenan, horrorizan y avergüenzan". Para el presidente de la Conferencia Episcopal, por ese motivo el Viernes Santo, que en la Iglesia simboliza el comienzo de algo nuevo, debe aprovecharse para "ese nuevo comienzo".