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EL DÍA, S/C de Tenerife
La situación de pobreza y la falta de agua potable genera que más de 4.000 niños mueren al día -1,5 millones al año- sólo por diarreas y enfermedades evitables debidas a la escasa calidad del agua que beben, según hizo ayer público la ONG internacional de protección de infancia PLAN con motivo del Día Internacional del Agua.
Más de 1.000 millones de niños en todo el mundo viven sin acceso a una red de saneamiento que evite la contaminación y la aparición de enfermedades. Una situación que sigue estando en abierta contradicción con uno de los Objetivos del Milenio -el número - establecidos para el año 2015, y que fueron aprobados por 189 países.
Según PLAN, la falta de recursos hídricos en los países en desarrollo y la pobreza son dos factores que están fuertemente interconectados y que hacen sentir sus efectos sobre todo en la población infantil, provocando enfermedades y bajo desarrollo físico e intelectual, a menudo con acompañamiento de desnutrición.
Así, los esfuerzos por aumentar el acceso al agua de calidad en estos países tienen un impacto significativo en la reducción de las enfermedades, pero también en la disminución de la pobreza.
La disponibilidad de agua hace posible incrementar la producción agrícola y ganadera de las familias y aumentar sus fuentes de ingresos, lo que tiene una importante repercusión directa en el bienestar y salud de los niños.
Por el contrario, la ausencia de un suministro confiable tiene graves consecuencias higiénicas y de salud, pero también socioeconómicas, sobre la vida de los menores. A menudo, los niños, y especialmente las niñas, se ven forzados al absentismo escolar, obligados a caminar largas distancias con el fin de aprovisionar a sus familias de agua para beber y para cocinar.
La ausencia de recursos hídricos para consumo humano y para los cultivos es, además, motivo de conflicto entre las diferentes comunidades, provocando estallidos de violencia que trastornan gravemente la vida de los menores; esto es lo que ha ocurrido por ejemplo en Darfur, donde gran parte del sufrimiento de la población durante la última década se ha debido a la escasez de agua.
En estos momentos, PLAN, una organización internacional de protección de infancia presente en 65 países y con 73 años de historia, tiene en marcha una campaña denominada "Paremos la Pobreza Infantil", con el apoyo del capitán de la selección española de fútbol, Iker Casillas.
Su objetivo es ir erradicando los factores que, como la falta de agua de calidad y de saneamiento, impiden que los niños y niñas de todo el mundo puedan desarrollar todo su potencial.
Como explica la directora general de PLAN en España, Concha López, "nuestra organización lucha contra la pobreza infantil y, por este motivo, es un actor muy significativo en el sector del agua y el saneamiento en los países en desarrollo, dedicando más de 43 millones de dólares anuales a implementar este tipo de programas. Esta cifra se ha multiplicado por 4,5 desde 2002".
Así, "durante el último año, PLAN creó en 45 países 6.673 fuentes, pozos y puntos de abastecimiento de agua limpia, dentro de su objetivo de asegurar el acceso a agua segura, higiene y entorno limpio a los más de 1,5 millones de niños de las 25.000 comunidades en las que trabaja".
Además, dedica una parte de este presupuesto en saneamiento: construcción de letrinas, redes de alcantarillado y desagües. Por ejemplo, los programas financiados directamente en materia de saneamiento han logrado la construcción de servicios higiénicos en 300.000 hogares en África, Asia y América Latina durante el periodo 2007-2009.
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