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"El aeropuerto de Puerto Príncipe se colapsó con material innecesario"

Ángel Pascual es un tinerfeño que está trabajando en una organización británica de las Naciones Unidas para asistir a la población de Puerto Príncipe (Haití) en la fase de emergencia inmediata, tras el terremoto que asoló buena parte de la capital del país. "La buena voluntad no basta, es necesaria la experiencia", asegura.
23/mar/10 07:43
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DORY MERINO, Tenerife

Ángel Pascual Martín es un tinerfeño que ha sido contratado por una organización humanitaria británica de las Naciones Unidas para asistir a la población de Puerto Príncipe (Haití) en la fase de emergencia inmediata, tras el terremoto que asoló buena parte del país.

Allí comprobó lo que le habían enseñado en la universidad inglesa donde estudió Desarrollo y Cooperación Internacional: que si la ayuda no está ordenada y organizada, es contraproducente.

Precisó que, tras el terremoto, en breve espacio de tiempo se presentaron en el país 900 ONG, muchas de ellas pequeñas, que crearon un colapso en el sistema humanitario.

"La buena voluntad no basta, en estos casos es necesaria la experiencia", indicó este joven que ha estado de paso por Tenerife antes de regresar a Puerto Príncipe para terminar el proyecto humanitario.

"La tragedia ha sido tan grande que han llegado miles de extranjeros para prestar ayuda humanitaria, pero, si alguien no se ha enfrentado nunca a una situación de este tipo, no se tiene la capacidad para entender que una persona no puede ayudar a todo el mundo", explicó Pascual, e hizo hincapié en que es necesaria la experiencia y la coordinación.

"El exceso de ayuda fue el problema inicial de los organismos internacionales", recalcó Pascual quien matizó que, por ejemplo, "el aeropuerto de Puerto Príncipe se colapso con material innecesario".

También puso de manifiesto que el problema de la distribución "fue enorme", entre otras causas, "por falta de estrategia, para que no se matasen los beneficiarios a la hora de recoger la ayuda".

En este sentido, afirmó que el material está llegando a Puerto Príncipe, pero las zonas rurales no han recibido lo mismo.

Pascual Martín trabaja durante estos meses para una ONG médica británica que se dedica a montar hospitales de emergencia en lugares afectados por desastres naturales. El experto tinerfeño realiza su tarea en la logística.

Su primer trabajo consistió en montar un hospital de cirugía plástica, con el fin de evitar amputaciones. El terremoto dejó muchas personas heridas y el principal objetivo fue intentar conservar la parte del cuerpo dañada por el terremoto.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), miles de haitianos sufrieron la amputación de algún miembro por heridas graves a causa del seísmo del 12 de enero. La OMS indicó también que en algunos hospitales se habían realizado de 30 a 100 amputaciones por día.

Una vez que finalizó el denominado "momento de emergencia", el equipo de Ángel Pascual pasó a instalar clínicas móviles de servicios de salud en los campos que se habían instalado en tiendas de campaña de Puerto Príncipe.

Relató que en el hospital creado por la entidad británica viven tres niños, que nadie sabe cómo han entrado allí ni de dónde han salido. Los pequeños han hecho del hospital su casa y no manifiestan tener familia, aunque en estas situaciones hay que esperar un tiempo para comprobar si se han quedado solos en el mundo o, por el contrario, tienen algún familiar vivo. El más pequeño aparenta tener 3 años y está con una niña de unos 5 y otro niño un poco mayor. Como se desconoce si se han quedado huérfanos, de momento siguen allí.

Según Pascual, la corrupción en el país era grave antes del terremoto, pero ahora hay órdenes gubernamentales que prohíben dar casetas de campaña a la población y los haitianos están montando tiendas con plásticos que, en su opinión, no soportarán la época de lluvias, próxima a llegar.

Señaló que en la montaña de Puerto Príncipe no se han detectado daños, porque son casas de buena construcción y de alto nivel. En cambio, las instalaciones más precarias son las que han quedado destruidas.

"Precisamente los que vivían en la zona de la ciudad han alquilado sus viviendas a los extranjeros que han ido a prestar ayuda, a precios desorbitados", dijo Ángel Pascual, quien aseveró que los desastres naturales "son tragedia para unos y un negocio para muchos otros".

Este tinerfeño ha trabajado en zonas de conflicto, como Oriente Medio, Afganistán o Líbano.

"Trabajé en Kabul (Afganistán) durante 2006 y 2007, para una fundación afgano británica que se dedica al mantenimiento de las artes, culturas y arquitectura del país".

Explicó que Kabul es una ciudad destruida y allí tenía que llevar a cabo un programa para regenerar el casco histórico de la ciudad y crear un plan de empleo y social para sus habitantes, además de enseñarles y educarlos en el mantenimiento de la zona histórica.

En su opinión, "las ONG tienen una mentalidad equivocada y necesitan profesionales, no sólo voluntarios, para sacar bien los proyectos".

Asimismo, señaló que, en el extranjero, "las ONG españolas, junto con las francesas, tienen fama de ser las que peor pagan".

Ángel Pascual ya había trabajado en 2007 en el sur del Líbano, prestando ayuda humanitaria a los refugiados y para reconstruir el campo palestino.

Este tinerfeño estudió la carrera de Urbanismo en la Universidad londinense de Westwinster y realizó su tesis, de diseño urbano, sobre la extensión de Santa Cruz al mar.

También realizó un plan turístico para Santa Cruz, que presentó tanto al Ayuntamiento capitalino como al Cabildo de Tenerife, pero no ha recibido respuesta.

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