TACHI IZQUIERDO, Tenerife
Un grupo de expertos en materia de investigación histórica considera que el puente de El Cabo "no debería desaparecer ni ser cambiado por otro diferente", pues, según comenta Guillermo Iván González Hernández, "siendo conscientes de que se lo ha demonizado por la falsa acusación de ser el responsable de la inundación de aquel entorno", cree que, pese "a nuestras quejas y, por mucho que nos duela, será el motivo de su destrucción".
Este experto señala que no comparte esa culpabilidad por varias razones, ya que "salta a la vista" que los verdaderos causantes de aquel destrozo fueron, por un lado, el encajonamiento de la desembocadura del barranco de Santos al llegar a la avenida Bravo Murillo y los aparcamientos de la plaza Europa, "con dos bocas que son totalmente insuficientes para recibir el caudal del barranco, máxime cuando la marea está alta". Otra de las causas del desbordamiento se la achaca al revestimiento de hormigón del fondo del cauce desde el puente Serrador hasta su desembocadura, donde, explica, "tenemos un nuevo aliciente para que el agua se desplace a mayor velocidad, con mayores riesgos y poder motriz".
González Hernández también advierte de la escasa altura a la que han dejado desde el cauce hasta el puente, "motivada por la nula conservación y mantenimiento del cauce del barranco, que con el tiempo fue trayendo tierras y piedras desde las partes altas y en ningún momento se fueron eliminando para dejar el espacio intacto". Otro aspecto sobre el que este experto llama la atención es que el pilón central está casi pegado a la margen izquierda, "debido a la construcción sobre el cauce del barranco de la ampliación de la calle Afilarmónica Ni Fú Ni Fá, antigua Vera del Barranco". Este hecho, añade, hace que el agua, al bajar con fluidez por el cauce, choque con este pilón y encuentre en esa cercana vía un lugar por donde seguir avanzando.
Patrimonio destruido
Según González Hernández, "es mucho más fácil, y entra dentro de ese espíritu que rige en Santa Cruz en los últimos años, destruir los elementos antiguos", entre los que cita la plaza de la Paz, la ermita de Regla o el Balneario, entre muchos otros, que "llevan toda la vida en esta ciudad, y que, casualmente, ahora son los culpables de no permitir su desarrollo".
Asimismo, dice que si esta ciudad "sigue perdiendo sus señas de identidad a tal velocidad, va a cumplirse la frase que Miguel Zerolo dijo a comienzo de su segundo mandato: Dentro de diez años nadie conocerá Santa Cruz, y, tristemente, así será".
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