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EFE, París
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, remodeló ayer su Gobierno, tras la severa derrota sufrida el domingo por su partido en las elecciones regionales, y nombró a un nuevo ministro de Trabajo, que se encargará de la difícil reforma de las pensiones.
El hasta ahora titular de Trabajo Xavier Darcos, uno de los pesos pesados del Ejecutivo, abandona el gabinete y deja su puesto al actual ministro del Presupuesto, Eric Woerth, quien ocupará la cartera de Trabajo, Solidaridad y Función Pública, informó el Elíseo en un comunicado.
François Baroin, quien fue ministro con el anterior presidente galo, Jacques Chirac, y que se considera el heredero de su línea política, será el titular de Presupuesto, Cuentas Públicas y Reforma del Estado, según la nota.
Sale del Ejecutivo el Alto Comisario para las Solidaridades Activas Contra la Pobreza y de Juventud, Martin Hirsch, a quien sucederá Marc-Philippe Daubresse como ministro de la Juventud y de las Solidaridades Activas.
El cuarto cambio de la remodelación concierne a Georges Tron, quien ocupará la Secretaría de Estado encargada de la Función Pública en el Ministerio del Trabajo, Solidaridad y Función Pública.
Tron es una persona próxima al ex primer ministro francés Dominique de Villepin, rival de Sarkozy.
El Elíseo indicó que Xavier Darcos "será próximamente llamado a otras responsabilidades", sin precisar cuáles, y anunció que Martin Hirsch pasará a presidir la Agencia del Servicio Cívico.
Mañana, tras el Consejo de Ministros, Sarkozy hará una declaración, señaló el Elíseo.
Sarkozy dedicó la jornada de ayer a realizar consultas con buena parte de los "pesos pesados" de la derecha francesa, empezando por su primer ministro, François Fillon, al que eximió de presentarle la dimisión, después de reconocer "(su) parte de responsabilidad" en los resultados de la segunda vuelta de las regionales, el domingo.
Unos resultados que, más allá de la interpretación del muy alto nivel de abstención (48,92%), certifican el triunfo incontestable de las candidaturas de izquierda (54,11%) y el fracaso de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy (35,37%).
La izquierda -unida en la mayoría de las regiones en virtud de un pacto entre el Partido Socialista (PS), ecologistas y el Frente de Izquierdas de los comunistas- no había logrado un éxito de esa magnitud en unos comicios desde 1981. Con este triunfo, controlará 21 de las 22 regiones de la Francia metropolitana, todas excepto Alsacia, además de Guadalupe y Martinica.
Peticiones socialistas
El PS intentó dar ayer proyección a sus triunfos en cada región con un discurso nacional, con clara voluntad de preparar la batalla por las elecciones presidenciales de 2012, y su portavoz, Benoît Hamon, reclamó a Sarkozy un cambio "en profundidad" de sus políticas con un giro "social", pues "una simple remodelación no será suficiente para responder a lo que esperan los franceses".
La primera secretaria del PS, Martine Aubry, cuyo discutido liderazgo sale reforzado de estos comicios, convocó para hoy a una foto de familia a los vencedores de su formación en las regiones, pero ahí puede encontrarse de nuevo con el fantasma de las luchas internas.
Sobre todo porque su gran rival, la ex candidata socialista a las presidenciales de 2007, Ségolène Royal, ha salido crecida de estos comicios, al ser reelegida en su región de Poitou Charentes con un 60,61% de los sufragios, frente al 39,39% del aspirante de la UMP, el secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau.
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