ÁLVARO MORALES, Tegueste
Sin ninguna pretensión científica por lo reducido y aleatorio de la muestra, EL DÍA intentó ayer radiografiar en el casco de Tegueste, y entre vecinos que deambulaban por las céntricas calles, en casas particulares, bares, supermercados y otros comercios, la impresión causada por el alcalde, José Manuel Molina, con su reciente anuncio de que deja el CCN y se afilia a CC, grupo con el cogobierna desde 2007, tras exigir la "jubilación política" del nacionalista Vidal Suárez. Tras una treintena de entrevistas, este periódico comprobó que la decisión crea una clara división de pareceres, que oscila entre los indignados con una actitud que consideran "impresentable, una falta de respeto a sus votantes y un fraude electoral", a los que la apoyan sin ningún género de dudas porque gustan sus formas en el cargo y, por eso, le "apoyaría aunque se fuera al PP".
Quien así piensa, por ejemplo, es Conchi Casanova, una joven madre que, junto a su hijo y una amiga, confiesa que votó a CC en las últimas elecciones locales pero que, ahora "y porque me gusta cómo lleva la Alcaldía, votaría a Molina aunque se fuera al PP".
Al igual que Conchi, muchos vecinos que le apoyan prefirieron ayer no ser fotografiados y salir en esta página. Otros dejaban claro enseguida que no les interesa o no dominan la política, si bien entre éstos los había que no le parecía bien y otros que reprobaban lo ocurrido y creen que perjudicará a las dos formaciones.
Entre los más críticos, destacó Richard Clyer, quien regenta una dulcería muy cercana a la plaza principal y que lleva viviendo en el municipio desde hace seis años. A su juicio, lo ocurrido es un "claro engaño a su partido por pura ambición de poder". Este vecino cree que el pueblo le va a castigar en las próximas elecciones y considera que, en el fondo, los que peor han quedado son los de CC, "puesto que no han debido hacer esto, que es una evidente falta de respeto, pese a que carezcan de líder. Vidal Suárez tiene mucho que esconder aún", afirma.
Más moderada, pero también opuesta a la operación, se muestra Sabina León, quien asegura que no votó ni por el CCN ni por CC, si bien está segura de que el pueblo les pasará factura por lo ocurrido. Francisca Molina Hernández también lo desaprueba, mientras que otros residentes que prefieren que ni aparezca su nombre basculan entre un leve apoyo, la sorpresa y el rechazo.
Entre estos últimos se encuentra Lorena Francisco, una joven que se empadronó hace unos años y que, "por lo que he conocido hasta ahora, creo que todo obedece a una cuestión de intereses". Tamara García, que lleva un bar céntrico y que, por eso, domina el runrún político local del día a día, no disimula su sorpresa, "sobre todo porque lo que más había oído es que le estaban presionando desde diversas partes, también desde CC, para que abandonara la Alcaldía porque no lo estaba haciendo bien".
Si algún sentimiento era el más extendido entre las personas consultadas ayer era precisamente el de la sorpresa, pese a que otros aseguran que lo veían venir o, incluso, que estaba "clarísimo" desde el principio del mandato, tal y como sostiene una mujer de unos 50 años que prefirió mantener un absoluto anonimato, aunque recalcó que todo se ha hecho "en connivencia con el que está detrás",. en alusión a Vidal Suárez, el ex alcalde que, en 1987, sustituyó al padre de Molina como máximo mandatario.
Richard Clyer regenta una dulcería junto a la plaza principal y se muestra muy crítico con lo ocurrido. A pesar de llevar sólo seis años en la Villa, cree que el pueblo le pasará factura a Molina y, sobre todo, a CC por haber hecho algo que es "una clara falta de respeto". A su juicio, se ha demostrado la "falta de liderazgo" de CC y el peso de Vidal Suárez.
Clemente Hernández y su familia no están empadronados en Tegueste, pero frecuentan mucho el municipio porque su hijo estudia en la Villa. A su juicio, el pase de Molina a CC puede ser positivo si el municipio se muestra en esto "igual de pionero que en otras cuestiones, como con el gran tratamiento que se le da a los inmigrantes, ya que todos lo somos o lo hemos sido".
Francisca Molina Hernández, una veterana vecina de gran ímpetu vital, dejó claro ayer, mientras compraba en un supermercado, su rechazo a lo ocurrido. A su juicio, se trata de una operación que nunca puede ser respaldada, si bien insiste en que desaprueba todo lo que hagan los políticos, "de Zapatero a Rajoy y todos los demás".
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