CLARAMENTE, la debilidad del comportamiento del consumo es lo que está torpedeando una y otra vez los cánticos de recuperación entonados por las administraciones, dejando siempre para el próximo trimestre o para final de ejercicio, y desde hace más de dos años de maldita crisis, la sentencia que los tristes datos confirman una y otra vez. Los adivinos, en general, se conceden un plazo para el cumplimiento de sus predicciones iluminadas, y probablemente de eso viven. Después, donde dije digo digo Diego. La verdad es que no se sabe cómo funcionarán las carteras de pedidos o de encargos. Por lo tanto, no sólo en el Estado español se confía en que la demanda de bienes y servicios empiece a tirar, ya que sobre este etéreo factor recae cualquier esperanza consistente de recuperación. Por favor, consuman mucho, transmitir optimismo para que cunda alegría y volvamos al despelote.
Por otro lado, está demostrado empíricamente -además es lógico- que el incremento porcentual del impuesto indirecto que recae sobre el consumo, Impuesto sobre Valor Añadido (IVA) o Impuesto General Indirecto Canario (IGIC), retrae la demanda y, por ende, no parece a priori que este sea el mejor momento para incrementar los tipos. Si necesitamos consumo, no penalicemos el consumo, parece de cajón.
Es cierto que el Estado necesita equilibrar cuentas de forma desesperada y que además de su deber de restringir el gasto tiene que incrementar "sí o sí" las deterioradas entradas, pero muchos especialistas hubieran aconsejado entonces, y mayormente en una perspectiva teóricamente socialista, la incidencia recaudatoria sobre patrimonios, energías, alcohol o tabaco, por decir algo y no penalizar directamente la variable celestial en el mundo del mañana mismo. El consumo es el agua en el desierto, desde que aparezca empezará a brotar verdor.
Estamos hablando de una medida indiscriminada destinada o soportada por los consumidores peninsulares que, en principio, no afectaría a Canarias. El IGIC no subirá. Aunque sepamos que esto no es del todo exacto, porque la facturación turística, por ejemplo, se realiza en origen. Ahora, probablemente surgirán picarescas en mayor proporción y en este sentido. La razón para preguntar ¿quieres el trabajo, con IVA o sin IVA? se ve reforzada y la incidencia del fraude puede desmontar parte de la recaudación.
De todos modos hay que entender que no es una subida radical (dos puntos en el tipo general, del 16% al 18% , y un punto en el reducido, del 7% al 8%), y sí cotidiana, amplia y directa a caja, que era lo buscado en un Estado en el que la presión fiscal aún está muchos puntos por debajo del entorno del Norte. Había que recaudar de forma inmediata o se irían al traste los compromisos, patinarían por muchos lagos y la cuestión obligaba a pasar por la piedra.
Es curioso que sean el PNV y CC, que en sus respectivos territorios no contabilizan directamente la fórmula, los que con su voto hayan facultado al PSOE a poner inmediatamente en marcha la subida.
Conocida como la chica que IVA y venía, Dña. Lili Elbe, la señorita danesa en la que se convirtió el pintor D. Einar Wegener, fue el primer transexual de la historia. Estamos hablando de 1886. Cuando el artista aún era un joven estudiante de pintura se casó con una colega llamada Gerda. Durante años, ambos compartieron estudio en Copenhague, aunque era él quien acumulaba fama y prestigio. Su rutina cambió el día en que a Gerda, especializada en retratos femeninos, le falló una modelo y pidió a su esposo que se pusiera unas medias y un vestido. Le encantó, descubriendo que se sentía extrañamente bien bajo la suavidad de la seda. Del interior de Einar fue surgiendo una muchacha a la que la pareja bautizó. Tiempo después, se mudaron a París, donde Lili iba y venía libremente sin que nadie se diera cuenta; sólo los íntimos sabían la verdad. Para el resto, se trataba de "la hermana de Einar". Tras sucesivas cirugías en una clínica de Alemania, Einar se transformó en Lili a los ojos del mundo. El caso se hizo tan famoso que el Rey de Dinamarca corrió a anular su matrimonio con Gerda. Sin embargo, la quinta y última cirugía era demasiado ambiciosa: murió al pretender implantarse un útero en 1931.
Suprimir patrimonio o sucesiones y ahora añadir IVA es como colocarse útero en cuanto a redistribución.
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