SIGUE dando que hablar y que criticar el ya llamado pacto de la discordia, suscrito por doña Cristina Tavío, como jefa insular del PP, y don Miguel Zerolo, aunque no es jefe sino militante, por parte de CC. Pero ahora, como un servidor esperaba, porque no se puede arrinconar así como así a una persona valiosa, inteligente, honorable y que da prestigio a su partido por tejemanejes de supuestos entendimientos, estalla una nueva carga de profundidad que acciona José Alberto Díaz-Estébanez, inexplicablemente y por sorpresa, relevado de la Concejalía más importante del Ayuntamiento de Santa Cruz, que desempeñaba el aludido político con el acierto y la eficacia que suele emplear en todas sus misiones.
José Alberto, al que ahora le endosó el señor alcalde el área de Nuevas Tecnologías, a manera equivocada de premio de consolación descafeinado, ha roto su silencio para criticar la forma en que se ha negociado el dichoso pacto cuando se hacía hincapié en el reparto de áreas como cuestión fundamental en que los miembros del PP han salido favorecidos. Díaz-Estébanez se considera, digamos, castigado sin causa que lo justifique, aunque no emplea estas palabras. Añade el que sigue siendo portavoz de CC en el consistorio, en unas declaraciones ante los micrófonos de Radio Club Tenerife, que el pacto en cuestión debería obedecer a dos premisas: que se respetase el principio de proporcionalidad entre los grupos municipales y que se evitaran los personalismos. Y argumentó que, pasados unos días, seguía teniendo serias dudas de que estas dos cuestiones se hayan cumplido debidamente.
El concejal dijo, como crítica al proceso de negociación del pacto, que "medirlo y venderlo como un reparto de cromos constituye una gran torpeza y un tremendo error". Remachó que "hubo señales de torpeza durante y después de la negociación". Se entiende que estas torpezas las cometieron los negociantes, o sea, el señor Zerolo, alcalde, y la señora Tavío, jefa del PP insular. Más claro, el agua.
Mi estimado colega de oficio no tuvo papas en la boca y demostró auténtica valentía. Yo le advertiría al amigo que Ángel Llanos le dijo menos y, por eso, Zerolo intentó, y creo que seguirá intentando, borrarlo del mapa político. Así se escribe la historia, que será muy difícil de entender por las nuevas generaciones.
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