JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO presumía de "talante" antes de convertirse en presidente de Gobierno. Incluso durante sus primeros meses como presidente hizo alarde de "talante", luego resultó que lo del "talante" era más un eslogan que una realidad.
Pero quien sí que tiene "talante" es Trinidad Jiménez. La ministra de Sanidad está sorprendiendo incluso a sus propios compañeros de filas por su capacidad para el consenso con la oposición. Ahora mismo acaba de lograr un acuerdo con todas las Comunidades Autónomas para reducir el gasto sanitario, una medida difícil y que resultaría enormemente controvertida si no la hace por consenso.
Meter la tijera al gasto sanitario es impopular en principio y siembra de dudas a los ciudadanos que nos podemos preguntar si eso va a suponer una disminución de la calidad en nuestro sistema sanitario. Pero al consensuar las medidas, Trinidad Jiménez deja reducidas las críticas y puede actuar con tranquilidad al no tener el frente partidista en pie de guerra.
Habrá que ver si esa reducción del gasto sanitario efectivamente no afecta a la calidad de nuestro sistema de salud tal y como asegura la ministra. En principio parece razonable ordenar el gasto sanitario, sobre todo en lo que se refiere al gasto farmacéutico. Nunca he entendido el derroche que se hace en nuestro país con los medicamentos.
En Inglaterra y en otros países, cuando los médicos te recetan algo, escriben en la receta el número exacto de píldoras, pongo por caso, que te tienes que tomar. De manera que cuando vas a la farmacia el farmacéutico abre la caja del medicamento y te da las píldoras recetadas, pero ni una más. Eso significa que si la caja lleva treinta píldoras tú sólo te tienes que tomar diez, el resto de las píldoras no te las dan, sino que servirán para el próximo paciente. ¿Se imaginan cuánto se puede ahorrar con este método?
Todos tenemos en casa cajas de medicinas inservibles. Recuerdos de aquella gripe que tuvimos, o de un lumbago, un virus, etc., etc., etc. Ya digo que no entiendo por qué no se empieza a racionalizar la venta de medicamentos, pero no reduciendo el acceso a todos los medicamentos, sino racionalizando la cantidad que se debe de dar a cada paciente. Pero volviendo al quid de la cuestión, la ministra de Sanidad deberá de ir concretando en qué consisten esas medidas para reducir el gasto sanitario, y será entonces, cuando se conozcan esas medidas en toda su amplitud, cuando se pueda opinar si son acertadas o no. Por lo pronto, Trinidad Jiménez se ha vuelto a apuntar un tanto gracias a su talante. Si ya salió más que airosa de su gestión de la gripe A, ahora ha vuelto a dar una lección de cómo gobernar por consenso cuando se trata de asuntos que nos afectan a todos.
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