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N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Las cada vez más numerosas personas que trabajan como aparcacoches y que no disponen de otro tipo de ingresos están perfeccionando su trabajo hasta límites insospechados. Si su actividad diaria ya raya, por lo general, lo ilegal el método que utilizan con los turistas extranjeros que visitan la capital es, a todas luces, constitutivo de delito.
La última técnica que han instaurado en los solares que son utilizados por los conductores como aparcamientos improvisados es la de emitir un rudimentario "ticket" (hecho con una hoja de un bloc de notas) con su propio sello y en el que informan de que la tarifa a abonar es de dos euros por hora y que el tiempo de estacionamiento no puede superar las tres horas. Eso sí, en el "ticket" también acuñan la frase: "Gracias por su donativo".
En la Oficina de Información Turística del Cabildo de Tenerife, ubicada en uno de los pabellones de la plaza de España, son ya varias las quejas interpuestas por los turistas que se ven sorprendidos por esta abusiva práctica. Según explican los responsables de dicha oficina, los "gorrillas" utilizan este "método agresivo de venta" sólo cuando se percatan del estacionamiento de un vehículo conducido por un perfil de cliente determinado que siempre es el mismo: un turista extranjero, generalmente alemán o inglés, de edad avanzada, que no habla español y que viene de visita a Santa Cruz en un coche de alquiler.
Es en ese momento cuando, mediante señas y gestos, les informan de la tarifa que deberán pagar (nada más y nada menos que dos euros por hora, con lo que se convierte en la tarifa más cara, con diferencia, de todos los parking de Santa Cruz) y de un supuesto tiempo limitado de estacionamiento, que no deberá superar, en ningún caso, las tres horas de duración. Esta última artimaña es utilizada para que sea mayor el número de vehículos que puedan hacer uso del estacionamiento y, por lo tanto, aumentar los beneficios.
De esta forma, los aparcacoches utilizan determinados solares como auténticos párkings públicos aunque, por supuesto, sin cumplir con las normativas necesarias para ello. Es el caso, por ejemplo, del solar ubicado frente al Intercambiador de transportes o el que está situado junto a la Ermita de Regla.
Timando al turista
Sin embargo, son pocos los turistas que se acercan a la Oficina de Información Turística para plantear sus dudas ante tal singular sistema de aparcamiento. "Esto lleva ocurriendo desde hace dos años pero muchas veces los turistas no se quejan por desconocimiento o porque creen que es una práctica legal", admiten desde el citado centro de información.
Además, en la actualidad, las obras de la Vía Litoral han hecho necesario suprimir los 440 aparcamientos de la explanada del puerto, lo que hace que, junto al histórico déficit de estacionamientos de Santa Cruz, los miles de conductores que entran cada día en la capital no tengan más remedio que hacer uso de los solares que "regentan" los aparcacoches.
Eso sí, esta práctica delictiva se suele circunscribir a los fines de semana o a aquellos días en los que arriban cruceros al puerto de Santa Cruz. Es durante esas jornadas cuando también se hace más patente la presencia de chicas rumanas o de gitanas intentando vender claveles a los turistas, según advierten desde la Oficina de Información Turística.
Además, explican que los citados aparcacoches se han convertido en una red completamente organizada, regidos por sus correspondientes turnos y horarios y que, incluso, profieren amenazas si no se les abona el pago que ellos consideran oportuno (por lo general, un euro).
Pese a las reiteradas denuncias, la versión de las personas que se dedican a buscar aparcamiento a los conductores es muy distinta. Según ellos, con su trabajo no hacen daño a nadie y jamás exigen ninguna cantidad concreta por su labor, sólo piden la voluntad. Asimismo, niegan tajantemente que timen a los turistas, aprovechándose del desconocimiento del idioma, y limitan las denuncias interpuestas por éstos "a algún caso muy concreto de un compañero que intentó sacar más dinero cuando no debía".
Por otro lado, la Oficina de Información Turística ya ha puesto en conocimiento de la Policía Local estas prácticas ilegales y el propio consejero de Turismo, José Manuel Bermúdez, ha manifestado que si se confirma la existencia de esta picaresca se solicitará un informe al Ayuntamiento de Santa Cruz como responsable de velar por la seguridad ciudadana y los posibles fraudes en la vía pública.
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