EL PACTO municipal santacrucero nos sigue proporcionando sorpresas a cual más inesperadas y hasta poco acordes con la lógica más elemental. Al comentar, días pasados, algunas consecuencias del acuerdo CC-PP que entiendo como negativas, me referí al caso del relevo de persona tan destacada y competente en el equipo gobernante de Coalición Canaria como es José Alberto Díaz-Estébanez en un área tan importante y fundamental como es Economía y Hacienda, en la que venía realizando una impecable labor y, creo que con razón, mostré mi extrañeza por dicho cambio cuando la tal concejalía estaba en las mejores manos y a cargo de una persona de la máxima confianza del alcalde y del partido. Me extrañó más que, como sustituto de Díaz Estébanez, fuera designado por el señor alcalde el concejal don Jaime Hernández-Abad, de cuya capacidad y preparación no dudo porque lo desconozco, pero no es un nombre que suene entre los políticos actuales como sí sonaba y suena el de su antecesor en el cargo. La nueva sorpresa, para mí agradable porque conozco a la persona y sé de su excepcional preparación y categoría humana y profesional, ha sido la designación de Guillermo Núñez para ser asesor del Gabinete del alcalde y, naturalmente, del señor Hernández-Abad en el cargo que ha de desempeñar.
Guillermo, quien ya estuvo a cargo, hace cuatro años, de la Economía y Hacienda municipales, es catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna y, aunque la información da cuenta de la cuantía del salario que recibirá como funcionario del ayuntamiento, no me parece ni oportuno ni elegante citarlo aquí. Creo que percibe lo que corresponde a su categoría profesional y a su trabajo.
Lo que no acabo de comprender, insisto, es que ese área a cargo de persona tan competente como el citado Díaz-Estébanez, uno de los más prestigiosos miembros de CC, Zerolo lo quite de circulación y luego tenga que contratar nada menos que a un catedrático en la materia para que saque las castañas del fuego al nuevo titular de la concejalía. ¿Es que Zerolo no tiene toda la confianza en Hernández-Abad? Aunque no sea así, así lo sospecha la gente.
Por último, para cerrar este "ladrillo", excepcionalmente, con una noticia grata, me entero de que Zerolo no llevó su fobia contra Ángel Llanos más allá de lo prudente. No relegó al polémico político a la categoría de concejal raso y sin función, sino que lo destinó a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) y a Recursos Humanos, donde, por el incremento de sus contactos con los santacruceros, está contento el amigo porque se dará más a conocer, lo que le servirá para ganar adeptos en los próximos comicios a la Alcaldía. Creo que, sin caer en la cuenta, Zerolo entregó la sartén a Llanos, pero por el mango.
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