P. FUMERO, S/C de Tenerife
Las fuerzas de seguridad no paran de recibir denuncias por hurtos y pequeños robos protagonizados por ciudadanos rumanos en todo Tenerife. Se trata de la oleada de delincuentes que cada invierno recala en la Isla y que no desciende ni con la crisis.
Los agentes saben que los mencionados individuos atacan, como es lógico, en los principales núcleos receptores de turistas, como el Sur de Tenerife, Puerto de la Cruz, La Laguna y Santa Cruz de Tenerife.
Los profesionales del Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil o diversas policías locales han capturado hasta ahora sólo a una parte de los responsables de esos hechos, que se convierten en pequeños delitos para los investigadores y en un azote terrible para empresarios, ciudadanos o visitantes.
Miembros de la Policía Local de Granadilla de Abona detuvieron el pasado lunes por la noche a una pareja de jóvenes que habían cometido días antes un importante hurto en un supermercado de El Médano. Los acusados fueron un individuo de 21 años y una mujer de 25, que residían en el núcleo de San Isidro.
Los imputados sustrajeron productos alimenticios y bebidas por un valor aproximado a los 650 euros en un local de la cadena Hiperdino. Para localizarlos, los agentes contaron con la colaboración del personal de seguridad del local, que aportó las imágenes de las cámaras de videovigilancia, en las que se apreciaba con claridad la fuga de los rumanos en un determinado vehículo. Curiosamente, ninguno de ellos tenía antecedentes policiales en España.
Las fuerzas de seguridad están convencidas de que tales hurtos se realizan para revender posteriormente la mercancía a precios mucho menores que los del mercado.
Las fuerzas de seguridad también consideran que son rumanos los autores de numerosos hurtos de equipajes en la terminal de salidas del aeropuerto Tenerife Sur-Reina Sofía.
Otros enclaves donde suelen cometer robos al descuido son las paradas de guaguas de Los Cristianos, Las Américas y Costa Adeje, tanto de las líneas de Titsa como de los servicios discrecionales que llevan a los turistas a determinados parques temáticos.
Y eso sin contar las innumerables denuncias interpuestas en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía del Sur por las sustracciones a clientes de los mercadillos en las citadas zonas turísticas.
Últimamente, las fuerzas de seguridad también han detectado su presencia por la zona comercial de Las Galletas.
Estos son varios ejemplos simples de la realidad de la inseguridad ciudadana en muchos enclaves de la Isla.
Un empresario que posee diversos comercios en Costa Adeje y Playa de las Américas manifiesta que está "aburrido" de la actual situación.
Explica que estos ladrones conocen bien la legislación y saben que, aunque se les detenga "in fraganti", si el valor de las mercancías robadas no supera los 400 euros, las fuerzas de seguridad están obligados a soltarlos casi inmediatamente tras instruir las diligencias por cada hecho.
Dicho empresario señala que los policías locales, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía hacen correctamente su trabajo y ponen interés para acabar con esta "pequeña delincuencia", pero tienden a sentirse frustrados, ya que, en su opinión, la legislación resulta excesivamente permisiva con esos ladrones profesionales.
A finales del 2009 y comienzos del presente año, las denuncias por hurtos y pequeños robos en las zonas turísticas del Sur de Tenerife se triplicaron respecto a meses anteriores.
Ese es un reflejo de la realidad cotidiana de muchos comerciantes y empresarios, que se ven impotentes ante los métodos de los rumanos de diversas edades, hombres y mujeres, conocidos o desconocidos.
Movilidad
Las fuerzas de seguridad tienen claro que, cada invierno, numerosos delincuentes profesionales de dicha nacionalidad, que viven en la Península, Baleares o Italia, viajan hasta Canarias para continuar sus delitos en los meses en que están casi cerrados otros destinos turísticos. Esa movilidad también la aplican en el interior de la Isla, ya que los investigadores de la Policía Nacional saben que, si residen en el Sur de Tenerife, muchos viajan en coches de alquiler hasta el Puerto de la Cruz o Santa Cruz para robar. Y al revés.
Así lo demuestran los grupos arrestados por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil tras cometer sustracciones en los últimos meses en establecimientos comerciales del Puerto de la Cruz, La Orotava o La Laguna. Para cometer sus delitos, muchas veces utilizan bolsos recubiertos interiormente de papel platino, que inutiliza los sistemas de alarma de las empresas. El empresario citado anteriormente señala que, en algunas ocasiones, cuando los trabajadores detectan uno de estos delitos y recriminan a alguna mujer rumana por ello, su respuesta suele ser desafiante y anima al denunciante a avisar a la Policía, porque sabe que no llegará a ir a la cárcel si trató de sustraer menos de 400 euros.
Pero las fuerzas de seguridad no descartan que, en breve, grupos de rumanos violentos planifiquen y lleven a cabo atracos con armas. Un paso más en la escalada de la delincuencia estacional.
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