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EFE, Madrid
El pleno del Congreso guardó ayer un minuto de silencio en recuerdo a los atentados del 11-M y a todas las víctimas del terrorismo, a las que recordó que "no están solas".
Los diputados homenajearon a las víctimas con la lectura de una declaración institucional por parte del presidente de la Cámara, José Bono, en la que se afirma que a partir de este año cada 27 de junio se conmemorará el Día de las Víctimas del Terrorismo, tal y como había aprobado por asentimiento el pleno minutos antes.
El homenaje contó con la presencia, en la parte inferior del hemiciclo, de la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) Carlos Dívar; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, todos sentados en unas sillas delante de los escaños del Gobierno.
También se encontraban en el homenaje el presidente del Senado, Javier Rojo, sentado junto a Bono en la Presidencia, así como el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, sus tres vicepresidentes, y prácticamente todos los ministros, ocupando sus escaños habituales del hemiciclo.
"No estáis solos, recordamos y sufrimos con vosotros", asegura la declaración leída por Bono, en la que se añade que el dolor por una muerte cercana "no solamente es un sentimiento íntimo, personal y exclusivo", sino que debe ser también "un sentimiento colectivo, un deber cívico, una reafirmación de dignidad frente a la indignidad de quienes matan y frente al fanatismo".
Por eso, y no con el fin de remover recuerdos desagradables, sino para que los afectados sepan que en el corazón de los españoles "sigue abierta aquella herida", el Congreso ha decidido declarar el 27 de junio como Día de las Víctimas del Terrorismo.
Una fecha que ha sido acordada con la unanimidad de todas las asociaciones de víctimas para recordar que el 27 de junio de 1960 ETA asesinó por primera vez, y su víctima fue una niña de 22 meses, Begoña Urroz, un hecho que pone de relieve "la vileza y la inmoralidad" de la banda terrorista.
Recordar a quienes sufrieron la violencia terrorista, según la declaración, "nos salva y protege de un segundo crimen, que sería el del olvido".
Cada 27 de junio a partir de este año, por tanto, el Parlamento no será "campo de confrontación", sino un lugar donde todos los grupos compartan "el recuerdo, el dolor y el respeto frente a la belleza de la vida.
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