QUE EL REPRESENTATIVO de fútbol tenga cabida en la Primera División de una de las ligas más poderosas del planeta significa repercusión y marca propia en una disciplina que, por bastante diferencia, se sitúa a la cabeza de las competiciones deportivas en seguimiento y atención, de una sociedad mundial que la ha colocado como verdadero tótem o fenómeno de masas universal. A excepción de algunos Estados -EEUU, Cuba o Venezuela con el béisbol, Canadá con el hockey sobre hielo, Australia o Nueva Zelanda con el rugby- en el que puede ser otro el deporte más seguido y aun en estos, el balompié puede representar el primer idioma deportivo del 80% del planeta y el segundo o tercero del resto. Sin duda es el rey o el deporte más exitoso.
Y porque puede quedar aún lo mejor, es una lástima que en esta temporada el CD Tenerife pueda pasar con tantas penas y con tan pocas glorias por una oportunidad única conseguida a base de gotas de sudor durante la temporada pasada. Es una pena que nos vayamos a Segunda tan rápidamente sin dar tiempo a que cuaje un proyecto que, contabilizando la ilusión, podría perpetuarse.
Me acuso de que probablemente en lo que corresponde a lo que se observa de la gestión encabezada por D. Miguel Concepción, y poniéndome en fechas consecuentes, partiendo del endeudamiento y de la debilidad provocada por la salida reciente del desguace, la opción menos arriesgada para esta temporada hubiera sido la de hacer pocos fichajes, basando la esperanza de permanencia en un grupo que parecía suficiente y bastante fuerte en el empeño. Lo mismo que se hizo. Un añito de sosiego financiero y, quizás, sufrimiento justiciero consecuente, pero no terminal. Antes la muerte. Me acuso de haber tendido a eso, a lo que ha hecho exactamente D. Miguel. Quizás en el mercado de invierno, ya por prudencia con respecto a lo que era el mal caminar de la perrita hubiera tratado de incluir algo de atrevimiento, pero también lo hubiera hecho depender de posibilidades. Digamos que no desesperado. Está claro que el presidente y, como confieso, yo humildemente con él nos hemos equivocado, y perder el carné de socio de la Primera División hubiera sido el primer mal a evitar. Da igual, aunque nos hubiéramos endeudado muchísimo más (consiguiendo el objetivo) era mejor que el que bajemos (sin deudas). Cuesta mucho volver a la cresta de otra ola que nos aúpe, si ahora pudiera rebobinar pa'tras, luz verde a 30 millones fresquitos. Lo demuestran los refuerzos buscados por el RCD Zaragoza y las plantillas apuntaladas de otros en las mismas circunstancias. Sr. Concepción, nos hemos equivocado gravemente.
Me acuso de comulgar con D. José Luis Oltra en la filosofía y de apreciarlo como profesional, pero no me acuso de tan nula capacidad de cambio de adaptación. Oye, si tengo que plegar en mis convicciones de prestigioso arquitecto de diseño y meter un puntal de cemento forjado con dos feísimos hierros cagones por fuera, para que no se caiga la estructura, pues lo hago, después se me reventará la cara de vergüenza, por el apaño, pero la casa no se habrá caído. Si tengo que sacar tres centrales, defensa de seis o tres porteros, o si tengo que introducir a Héctor y dedicar al equipo a destruir simplemente, pues se hace y punto. Algo. La experiencia demuestra que las soluciones desesperadas alguna vez funcionan, y, si no, de perdidos al río. Los niños con los niños y las niñas con las niñas, decían los curas antiguamente en el colegio. Qué amargura, son demasiados goles los que nos meten. ¿Y si mezclo a los niños y a las niñas? Tampoco va a pasar nada. Subo a todos los filiales.
Me acuso de interesarme por un trabajito como el que aparenta poseer el Sr. Llorente. No conozco cómo se mide la productividad en esa profesión, supongo que por referencias o historial anterior, y en lo dicho seguro que me tengo que callar la boquita en cuanto a la pretensión de suplantarlo. Pero ¿no hubo nadie que de manera asequible terminara contrato o fuera abordable para un modesto teniendo nombre y hambre? Por ejemplo, Suazo, del que D. Julio Maldini habla maravillas.
Lo bueno del balance anticipado es que todavía puede tener remedio, tiene solución, por los atributos de la plantilla y de la afición.
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