MENTIR, además de no estar bien, no es productivo para un sindicato. Tarde o temprano, las mentiras son descubiertas y terminan por hundir a la organización y a sus representantes. Pero contar la verdad a medias es incluso peor, y eso es lo que están intentando ahora los sindicatos de la enseñanza de Canarias.
En relación a las listas de sustituciones docentes se está escondiendo parte de la información a la opinión pública y se están empleando argumentos sensibleros y melodramáticos. Para las organizaciones sindicales esa actitud es ridícula e irresponsable. Su problema es que no pueden presentar argumentos de peso porque, simple y llanamente, no tienen razón.
El sistema de acceso transitorio es un regalo para los interinos y sustitutos con más antigüedad. El examen supone el 60% de la nota final y, si tienen acumulados un cierto número de meses de servicio, no tienen que efectuar la temida "encerrona", que es sustituida por una unidad didáctica que pueden estar confeccionando durante meses. Por lo tanto, sus oposiciones consisten en realizar un examen escrito y en presentar y defender, durante un máximo de 15 minutos, una programación didáctica. Punto final, ya no hay más. Si superan esta parte pueden sumar un 40% adicional de puntuación por méritos (antigüedad y formación). Pero, por si eso no era poco, ninguna prueba es eliminatoria, todo suma y con superar el 5 ya serían aprobados sin plaza.
Para las personas externas al sistema no existen esas facilidades. Tienen que hacer el examen escrito, así como la encerrona y la defensa de la programación. Pero como en la mayoría de los casos no tienen experiencia o la que tienen es poca, apenas pueden sumar puntos en el apartado de los méritos, que, les recuerdo, es el 40% del total. Por lo tanto, necesitan una nota altísima en la oposición para obtener plaza de funcionario.
Aun así son muchos los docentes interinos que se niegan a prepararse las oposiciones. Hasta ahora era suficiente, para garantizarse el puesto de trabajo, con matricularse y entregar la programación en el acto de presentación.
Con un sistema de estas características, así como con el Segundo Protocolo, que se encargaba de cercenar la progresión de los nuevos aspirantes, lo normal es que haya habido un grupo de docentes-opositores que optasen por la vía judicial para solventar esta injusticia.
La respuesta de los sindicatos ha sido penosa y lamentable. Primero se negaron a adelantar la promoción de los aprobados sin plaza, como recogía el 2º Protocolo. Después, aun sabiendo que esa situación injusta no tenía defensa ética ni legal, se dedicaron a solicitar su mantenimiento. Mientras tanto, han hecho oídos sordos a las personas que les estábamos advirtiendo de lo que iba a suceder. Ese sería mi caso, o el de los representantes de los Aprobados Sin Plaza (ASP), que, después de reunirse con altos cargos de la Administración, hicieron declaraciones en prensa indicando las intenciones del Ejecutivo.
Ahora, estos insignes sindicalistas aparecen con datos tergiversados. Pretenden alarmar al colectivo y a la opinión pública con los miles de personas que perderán el empleo y apelan al número de mujeres que trabajan en la enseñanza. Estos argumentos son auténticas imbecilidades, y disculpen el vocabulario, pero no se merecen otro apelativo. En primer lugar, siempre se necesitan docentes interinos y si no son unos serán otros. Por lo tanto, si miles se quedan sin trabajo, otros miles, con más derecho, ocuparán su lugar. Eso para empezar.
En segundo lugar, esas cifras dan por hecho que ningún interino va a aprobar las oposiciones, y eso no es así. Reitero, además, que el sistema es muy favorable para este colectivo y lo que tienen que hacer es aprovechar la oportunidad y estudiar.
Por último, si las mujeres predominan en las listas de reserva de la enseñanza, también lo hacen entre las personas que pretenden formar parte de esas mismas listas. Esta es una profesión en la que predominan las mujeres en todos sus ámbitos, así de simple.
Pero, además, como padre, quiero que los docentes de mis hijos sean los mejores posibles con independencia de su género o de su edad. Y si mis hijos estuviesen en edad de trabajar me gustaría que tuviesen una oportunidad para demostrar su valía y alcanzar un puesto acorde a su esfuerzo. El puesto de interino, por definición, es inestable. Por mucho que se empeñen no puede ser vitalicio.
¿Qué pasa con los sindicatos de la enseñanza? ¿Es así como pretenden negociar con la Administración? ¿Hablan en serio o se trata tan sólo de poses y disculpas de cara a los afiliados? Y a las personas que quieren trabajar ¿nadie las defiende?
¡Ya está bien! Es urgente modificar el sistema y dar oportunidades a todos los aspirantes y no sólo a unos pocos.
* Docente, ex sindicalista
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