EL DÍA, S/C de Tenerife
La psicóloga de la Unidad Psicosocial de Cruz Roja en Canarias, Laura Martínez, y Óscar Martín, de la Unidad de Saneamiento, explicaron ayer el trabajo que han realizado en Haití, hacia donde viajaron a finales del pasado mes de enero tras el terremoto que asoló una parte del país.
Laura Martínez precisó que su principal tarea consistió en permitir el "desahogo emocional" de los adultos y lograr que los niños que no podían comunicarse con otros menores tras la catástrofe "volviesen a jugar y a sonreír". También se encargó de "fortalecer" a los voluntarios que atendían a los afectados.
Según Martínez, los momentos más complicados se viven al escuchar la descripción "con pelos y señales" del terremoto, comunicar a los niños lo que les iban a amputar, así como la preocupación en la búsqueda de los familiares.
Óscar Martín dijo que su equipo construyó unas 194 letrinas y que trabajó en cuatro campos de desplazados en los que había entre 2.000 y 8.000 afectados. Reconoció que tras su regreso a Canarias no es fácil "desconectar".
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