Economía y Laboral
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

JUAN GIL MELIÁN ARTESANO JOYERO

"La conexión con el turismo es vital para relanzar la artesanía"

10/mar/10 07:47
Compartir
Edición impresa .

J.R. HERNÁNDEZ, S/C de Tenerife

Algo está sucediendo con la artesanía canaria, que a base de esfuerzo y originalidad, está logrando en los últimos años dar el salto de calidad que se merece y pasar de ser una actividad casi residual a un sector con grandes posibilidades de negocio en un futuro cercano. No obstante, para ello todavía falta un empujón más, tanto por las administraciones públicas, que deben apostar de manera más firme por ella, como por el propio colectivo, cuyo exceso de individualismo es otro de los factores que limitan su definitivo despegue.

Juan Gil Melián, que lleva 14 años convirtiendo trozos de metal en exclusivas piezas de joyería, destaca la gran labor que se está realizando en este sentido desde instituciones como el Cabildo de Tenerife. De hecho, subraya que "desde la entrada de Efraín Medina como consejero de Desarrollo Económico, Comercio y Empleo, se nota un cambio radical".

A su juicio, algunas de las acciones que ha promovido han sido muy acertadas, como la de no cobrar a los artesanos por participar en las ferias que organice la Corporación insular o crear el mercado itinerante, que amplía la posibilidad de acceder a los canales de comercialización. Sin embargo, considera que "sería interesante que hubiera un lugar donde todos los artesanos interesados pudieran exponer y vender su producto de manera permanente, es decir, una especie de centro con varios locales donde cada uno disponga de un pequeño taller, para que a la vez que trabaja pueda vender su obra".

Otra solución para dar salida al sector sería que "se permitiera montar puestos de artesanía en el puerto cada vez que llegue un crucero a la Isla", una idea que vienen demandando los artesanos desde hace tiempo, pero que no llega a fructificar. Y es que Gil está plenamente convencido de que "la conexión entre el turismo y la artesanía debería desarrollarse aún más, porque es vital para relanzar esta actividad".

Por otro lado, argumenta que "la mayoría de las veces la gente que compra un artículo de artesanía prefiere que quien se lo venda sea el propio autor de la obra porque le gusta que le comenten como ha sido el proceso de elaboración o simplemente por una cuestión de confianza". Así pues, "si la comercialización dependiera únicamente de los canales convencionales no sería lo mismo".

Desde hace años, Gil parece tenerle cogida la medida al oficio de joyero, en el que se ha hecho acreedor de espacio propio a escala regional y estatal. El éxito de sus diseños, inspirados fundamentalmente en motivos tradicionales canarios como las pintaderas o las espirales es tal que numerosas personalidades de la política, desde concejales de muchos ayuntamientos de las Islas y consejeros de todos los cabildos, hasta la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría; las infantas o la princesa Doña Letizia son algunas de las que guardan como una de sus piezas más codiciadas de sus joyeros un brazalete, un broche o un pendiente creado por sus manos.

Profesionalización

Tanto es así que la alta demanda de los famosos aretes de plata de Juan Gil y el resto de sus artículos lo ha "obligado" a retirarse momentáneamente de las ferias para atender tantos pedidos. A pesar de ello, y en contra de lo que podría parecer, recalca que "como a la mayoría de los artesanos todavía no me llega para dedicarme al 100% a esta actividad".

Gil puntualiza que en el caso de los joyeros, la situación es mejor que en otros oficios, pero subraya que "la materia prima tiene ya un valor muy alto, por lo que, aunque tengas un buen volumen de ventas, el margen de ganancias se limita bastante".

Al respecto, argumenta que "teniendo en cuenta que para hacer unos zarcillos te puedes tardar unas cuatro horas, si un artesano cobrara 30 ó 40 euros por hora como hace un mecánico el precio que tendrías que ponerle al producto sería desorbitado". Es precisamente éste uno de los mayores obstáculos para conseguir la profesionalización de los artesanos, pero no el único, ya que las falsificaciones también están haciendo bastante daño al sector.

En este contexto, en los últimos meses el propio Gil está siendo objeto de esta "competencia desleal" ya que, para su sorpresa, ha sido informado de que se han llegado a detectar en el mercado algunas burdas imitaciones de sus argollas, procedentes de la Península y hasta de la India.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Economía y Laboral

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: