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La compra frustrada de un gramo de cocaína provocó el crimen de Los Llanos

El fallecido, Antonio Ernesto, no quiso vender la droga al presunto autor del homicidio, pues ya le debía 120 euros de transacciones anteriores. El Juzgado de Instrucción número 1 del Valle de Aridane decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el único sospechoso, L.M.C.L., de 41 años.
9/mar/10 07:41
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LA AGENCIA TRIBUTARIA Y LA POLICÍA NACIONAL hallaron la droga en 110 bidones de pulpa de fruta congelada almacenada en una nave de Navarra./ efe
LA AGENCIA TRIBUTARIA Y LA POLICÍA NACIONAL hallaron la droga en 110 bidones de pulpa de fruta congelada almacenada en una nave de Navarra./ efe

P.FUMERO, S/C de Tenerife

El último crimen de Los Llanos de Aridane ocurrió porque la víctima se negó a venderle un gramo de cocaína al presunto autor de los hechos. El detenido como único sospechoso, de nacionalidad española, pudo ser identificado, entre otras cosas, por el análisis de las pruebas genéticas (ADN) y fue imputado por homicidio. La autoridad judicial decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.

El acusado es Luis M.C.L., de 41 años, vecino y conocido del fallecido, que trabajaba en la construcción como palista. Supuestamente, Antonio Ernesto G.P. se negó a suministrarle la droga porque no le había pagado una deuda anterior de 120 euros.

Miembros de la Sección de Delitos contra las Personas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, profesionales del Laboratorio de Criminalística de Tenerife y el Equipo de Policía Judicial de Los Llanos dieron por finalizada la investigación, después de que el delito ha quedado esclarecido.

Según una fuente, el Juzgado de Instrucción número 1 aún está a la espera de recibir uno de los informes forenses de la autopsia.

Cabe recordar que el cadáver de Antonio Ernesto G.P., de 43 años y natural de Tazacorte, fue hallado con un corte profundo en el cuello el pasado 15 de febrero. El cuerpo sin vida se localizó en la vivienda de la víctima, en el edificio Zenón, de Los Llanos.

El fallecido apareció en el salón de la casa, en medio de un charco de sangre, cerca del televisor, que estaba encendido. A tenor de la inspección ocular realizada por los investigadores, el cadáver fue arrastrado y manipulado. Además, la entrada al domicilio no fue forzada ni había desórdenes compatibles con un robo.

Órganos vitales

La primera autopsia confirmó que el fallecido presentaba heridas por arma blanca en diferentes partes de su cuerpo, sobre todo en la parte frontal y dorsal. Las lesiones afectaron a órganos vitales y la muerte se produjo de manera casi instantánea. El primer informe forense determinó que hubo una muerte violenta.

Las pesquisas de los agentes comenzaron en su entorno familiar y vecinal, extendiéndose posteriormente al grupo más amplio de conocidos. De hecho, en un determinado momento se barajó la posibilidad de que el autor fuera un ciudadano sudamericano.

La declaración de testigos oculares que se hallaban en las cercanías de la vivienda de la víctima en el momento de los hechos permitió a la Guardia Civil disponer de la descripción física de un individuo con el que se cruzaron de forma fortuita por la calle.

Dichas personas explicaron que el hombre presentaba diversas manchas de sangre en los pantalones a la altura de las rodillas. Ese detalle fue de gran ayuda para los investigadores.

Fuentes cercanas al caso manifiestan que el presunto autor es una persona de gran corpulencia y complexión fuerte, a quien situaron en los exteriores del domicilio de Antonio Ernesto cuando tuvo lugar el incidente.

En principio, a L.M.C.L. se le tomó manifestación como testigo y ofreció detalles exculpatorios. Pero fue arrestado el pasado jueves como presunto autor del crimen y el sábado reconoció que el día 14, cuando sucedió el crimen, estuvo en dos ocasiones en la casa de la víctima.

Fuentes vecinales explicaron a EL DÍA que el imputado por el homicidio supuestamente estuvo tomando cervezas con Antonio Ernesto el domingo en el que ocurrió el homicidio.

Pelea

La reconstrucción de la escena del crimen concluyó que el trágico suceso tuvo lugar cuando el acusado se presentó en la casa de Ernesto para comprar un gramo de cocaína.

Pero el fallecido se negó a vendérselo, ya que supuestamente el comprador le debía unos 120 euros de transacciones anteriores.

El incidente originó una pelea en la que el detenido también sufrió heridas abiertas por arma blanca. Cuando el imputado se dio cuenta de que había provocado lesiones mortales a Antonio Ernesto, se fue de la casa. En el camino, tiró el cuchillo y sus zapatillas deportivas manchadas de sangre a un contenedor de basura próximo al edificio Zenón. Posteriormente, lanzó el teléfono móvil de la víctima a un barranco, según las fuentes consultadas. Aunque en una primera inspección ocular se pensó en la posibilidad de que existiera un segundo implicado, dicha hipótesis fue descartada posteriormente, pues supuestamente quedó claro que el autor fue una única persona.

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