El niño y el viejo
Nace el niño y con él la esperanza
de sus padres alegres,
porque a la vida traen
a ese nuevo ser que brota de sus almas
y a la vida se enfrenta a caminar.
Caminando muy cansado
casi jadeante busca un sitio
donde descansar; llegó a una plaza
solitaria donde un viejo
descansando está.
Señor, le dice nuestro niño,
¿cree usted que lo pueda ayudar?
Al oír la palabra ayuda,
que nunca había oído pronunciar,
pareciera que una fuerza mágica
al viejo lo hiciera levantar;
sí puedes ayudar, mi niño lindo,
ahora nos toca trabajar,
hay unas arenas movedizas;
dígame, señor, dónde las puedo hallar;
ese es el mal que no está a la vista.
Pero que están están.
Y cómo haríamos para hallarlas;
juntos las vamos a buscar
y juntos también de esas arenas
movedizas haremos huertas donde
poder sembrar el pan para ti y tus
compañeros, que tanto van a necesitar
para gritar con mucha fuerza:
Paz, amor, justicia y libertad.
Eleno Martín
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