UNA NUEVA derrota del C.D. Tenerife, esta vez en La Coruña, no sólo hunde más en el abismo al equipo tinerfeño, sino que de aquella euforia -excesiva, probablemente- del ascenso, con una isla puesta en pie, se ha pasado a un estado casi de postración por parte de la plantilla y del mismo consejo del Club. Queremos decir que ya será muy difícil enderezar este rumbo, aunque mientras haya Liga haya también esperanza.
Por falta de recursos, y dicen que de oportunidades asequibles, el Tenerife no fichó a nadie en el mercado de invierno, cuando la normativa permite hacerlo; y el conjunto que viste de blanquiazul no hace otra cosa que perder partido tras partido, recibiendo, además, goleadas escandalosas y haciendo el más espantoso de los ridículos.
No obstante, quedan aún bastantes partidos en la competición para que el Tenerife haga un esfuerzo final e intente enderezar este rumbo tan errático. Los jugadores parecen haber perdido la moral de éxito y al entrenador se le ve desanimado. No sabemos nada del estado de ánimo del presidente, porque concede pocas declaraciones, aunque lo imaginamos preocupado, y más con la deuda que mantiene la sociedad, que va a ser muy difícil de pagar con el equipo en la Segunda División.
Es decir, que si el C.D. Tenerife baja a Segunda la recuperación económica del club se convierte en una empresa muy difícil, dado el descenso previsible de recaudación por todos conceptos, desde las entradas a los abonos a los derechos de televisión.
¿Cómo rectificar esta trayectoria desfavorable en los campos de Primera División? Parece absurdo que se plantee un cambio de entrenador, teniendo en cuenta que Oltra es un buen técnico que trabaja con los mimbres que tiene. Él ha solicitado refuerzos que no han llegado. Y no porque Santi Llorente no tuviera jugadores ojeados para el Tenerife sino porque su precio era inalcanzable. Es decir, el mercado al que podía acceder el Tete estaba seco y el "otro" mercado, el de las grandes estrellas, es inalcanzable.
Las soluciones se nos antojan muy difíciles. Ya se sabe que hay dos Ligas, una la que disputan el Madrid, el Barcelona y los equipos que aspiran a las competiciones europeas y otra en la que juegan los demás equipos, los que intentan sobrevivir. Esta es la Liga del Tenerife y tampoco le va nada bien en ella. Pero no hay que bajar los brazos, porque, repetimos, mientras haya competición debe haber esperanzas.
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