![]() | |
|
R. BARRETO, Pto. de la Cruz
Los cambios en el modelo productivo, la crisis económica y las adversidades climatológicas comprometen el futuro del cultivo del plátano en las Islas, y cada vez más aumentan los carteles que anuncian la venta de parcelas para destinarlas a otros usos. Una situación que también se explica por el relevo generacional, que se trunca en algunos casos, pero, según indica a EL DÍA el presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga) en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Henry Sicilia, "nunca faltará gente que se ocupe del campo, siempre que el sector sea rentable".
La pérdida de rentabilidad constituye uno de los principales motivos que propician la venta de fincas, al que se une el fenómeno de desaparición de la agricultura en los países desarrollados, lo que implica que el modelo económico se modifique y se dé prioridad a otro tipo de actividades.
El presidente de Asaga manifestó que "la proliferación de anuncios de venta de fincas de plataneras o de situaciones de abandono de la agricultura nos llenan de tristeza si tenemos en cuenta que nuestra entidad tiene 33 años de historia. Sin duda, no resulta nada agradable, pero hay que tener en cuenta las circunstancias particulares y las razones por las que los propietarios venden sus explotaciones. Desde luego, en la mayoría de los casos las noticias sobre la platanera no son halagüeñas e invitan a la desmoralización de la gente".
Mil hectáreas menos.- El consejero de Agricultura del Cabildo de Tenerife, Jose Joaquín Bethencourt, ya revelaba el dato poco alentador de la desaparición de 3.500 hectáreas de terreno cultivado, aunque, por el contrario, se ha visto compensada con la reposición de 2.500 nuevas, por lo que la pérdida es sólo de 1.000 hectáreas. Ya había advertido de que el abandono de las explotaciones no era la única amenaza, sino que había que tener en cuenta otros factores como la presión residencial o urbanística.
Las 18.000 hectáreas cultivadas en Tenerife representan el 21% del territorio insular.
También hay que tener cuenta, de acuerdo con los datos manejados por el Cabildo insular, que en Tenerife hay 43.119 hectáreas de suelo agrícola cultivado y en erial. Ha experimentado una merma de 2.131 hectáreas. El suelo agrícola sin cultivar en los últimos cuatro años ha descendido un 4,49 por ciento.
Cuatro mil hectáreas.- La superficie cultivada en la Isla supera las 4.000 hectáreas, según manifestó a este periódico el consejero insular de Medio Ambiente, Wladimiro Rodríguez. La mitad del suelo, que ha dejado de ser de uso platanero, se encuentra en estado de abandono, mientras que en torno al 30 por ciento sigue en cultivo. Casi un 20 por ciento se destina a usos no agrarios.
Henry Sicilia manifiesta que "un agricultor profesional que haya suscrito un acuerdo de distribución con una cadena de supermercados no puede estar pendiente de la lluvia, necesita tener el agua garantizada".
"El agua -explica Sicilia- es uno de los cuellos de botella para desarrollar la agricultura y hemos de buscar alternativas tales como agua reciclada a costos razonables".
Henry Sicilia apunta que "la otra realidad es que llevamos muchos acosados permanentemente desde los despachos y las decisiones, aunque el sector se ha organizado; la parte productiva va funcionando y cada vez nos hemos ido adaptando a las exigencias del mercado, pero atravesamos un bache importante donde estamos sometidos a la invención de la banana de países hispanoamericanos; las decisiones del gobierno en la bajada de aranceles y que desde luego son mermas en la capacidad de competitividad del sector platanero".
El responsable de Asaga muestra su confianza en que se pueda "superar este obstáculo con las adaptaciones del sector a los nuevos tiempos y las nuevas exigencias; las gestiones que podamos realizar con las organizaciones plataneras para disponer de las compensaciones adecuadas, sigo augurando un futuro esperanzador para la Agricultura. Pero tampoco no hay que perder de vista que hay fincas en venta por decisiones personales de sus propietarios".
La producción de plátanos en las Islas Canarias siempre se ha estimado en 420.000 toneladas al año, en función de los márgenes establecidos por las ayudas europeas. No obstante, Hemrry Sicilia advierte que "esto no es una industria ni una fábrica de plátanos y estos tienen sus momentos de mayor o menor producción. Hemos tenido años donde hemos superado esas cuantías y en los que han sido menos".
Después del "Delta".- "Después de la tormenta tropical Delta del año 2005 se registró un considerable descenso en las producciones locales, y la recuperación es bastante lenta, pero en el año 2009 nos íbamos regularizando, la cosecha venía muy bien. Este comienzo de 2010 ha sido bastante duro, los efectos de los sucesivos temporales se han visto reflejados en las pérdidas de producción actuales, que rondan el 30 por ciento en el conjunto de la Isla de Tenerife, mientras que en el Norte son superiores, concretamente, en las zonas de La Zamora (Los Realejos). Hay que tener en cuenta que los vendavales no sólo afectan a la producción presente, sino a la futura, dado que nos estamos refiriendo a un cultivo bastante sensible. Incluso hay explotaciones en las que se ha perdido la totalidad de la cosecha o de la producción".
Asaga prevé una reducción del 30 por ciento en la producción actual, mientras que la futura dependerá de cómo evolucionen el invierno y la primavera; las temperaturas o las inclemencias del tiempo.
El cultivo de plátano da empleo directo a 10.000 familias en la actualidad, independientemente de la gente que vive alrededor de este subsector.
Producción de alimentos.- La finalidad última de la agricultura y la ganadería consiste en producir alimentos y, según el presidente de Asaga no se trata de una opción, sino de una necesidad diaria, para lo que no hay sustituto, con lo que el sector nunca podrá desaparecer. Una agricultura en descenso implica una mayor dependencia del exterior. El nivel de autoabastecimiento se sitúa en el 9 por ciento, una situación que considera "delicada y preocupante, puesto que nuestras despensas se encuentran en los barcos y en el exterior -añade-, por lo que ahora mismo se hace necesario reforzar e incrementar la producción local. Los productos de exportación tradicionales -plátanos, tomates y flores- tienen sus batallas y luchan por tener continuidad, pero la producción local es un auténtico reto para todos los canarios, de manera que el suministro de alimentos no dependa tanto del exterior".
A pesar de las explotaciones agrícolas que están en venta o han sido abandonadas, el sector agrario se muestra optimista ante el futuro, aunque tendrá que cambiar el modelo de desarrollo y "estamos convencidos -manifista que Henry Sicilia- de que pueden soplar vientos favorables si se dan las circunstancias. Ahora hay tareas para todos, a la administración no le corresponde solamente poner dinero".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD