Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

Cartas al director

8/mar/10 07:41
Compartir
Edición impresa .

El pobrísimo lenguaje de los jóvenes

Hay que oír hablar, entre ellos, a los jóvenes de nuestro tiempo. Qué lenguaje tan pobre tienen: cuatro palabras, muchas de ellas malsonantes, unos pocos términos ingleses, de moda, y para de contar. Es la generación, con estudios, que habla peor el idioma castellano.

Todo esto comenzó por la imitación del lenguaje de los grupos marginales que nos llegó a todos a través de ciertas películas protagonizadas por jóvenes delincuentes que se expresaban con una jerga peculiar. Es verdad que se expresaban con un desenfado y una frescura que causaban hilaridad y suscitaban una cierta simpatía al oírlos hablar. Aquello cayó bien, sobre todo a los jóvenes, y comenzaron a imitar esta manera de expresarse. Pero, claro, las jergas son muy limitadas, tienen poco vocabulario, de ahí que se haya empobrecido de forma preocupante el léxico de nuestra juventud actual, incluyendo a los universitarios.

Por otra parte, es un lenguaje irreverente, no respeta nada. Es lamentable oír a niñas quinceañeras cómo sueltan por sus bocas las palabras más soeces con toda la tranquilidad del mundo, incluso aplicándoselas a las mismas compañeras del grupo, que no muestran el menor grado de desagrado por tales palabras. Se quedan igual que si se les hiciera un elogio.

Pero si hay algo que llena y colma la medida de lo intolerable, por falta de sensibilidad, de afecto y reconocimiento, es la desafortunada y soez expresión, usada con mucha frecuencia, y que alude a la madre y al oficio que dicen que es el más antiguo del mundo, ejercido por la mujer. Esto no tiene nombre; cómo se desprecia y ofende al ser querido más respetado, hasta ahora, en nuestra civilización de siglos. Cuando oigo esa expresión, pierdo el respeto por la persona que la pronuncia. Una madre no puede ser tratada de esa manera.

Juan Rosales Jurado

De mujer a mujer

Hablemos del tiempo, del tiempo presente. Hoy es 8 de marzo de 2010. Celebramos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Un día para agradecer los esfuerzos de nuestras predecesoras y recordar lo mucho que aún no hemos logrado. Hablemos del pasado, de cien años de lucha contra jefes explotadores, privación de derechos, salarios injustos, horarios inhumanos, abusos, trato desigual y vejatorio. Hablemos del futuro, de ese futuro que se presenta incierto y nos condena a volver al pasado y perder el derecho a un trabajo digno.

Doña Milagros, gracias a su gestión y decisiones, pasado, presente y futuro se funden y entremezclan. A nadie escapa que desde siempre, el cuerpo de docentes ha estado formado mayoritariamente por mujeres; mujeres que en otros tiempos se privaban incluso de conformar una familia, por hacer de los niños sus pupilos y, por supuesto, tampoco queda nadie ajeno al dato de que, hoy, seguimos siendo las mujeres quienes predominamos en las aulas y ejercemos como educadoras, creadoras, cuidadoras, consejeras, mediadoras, y formadoras de los hombres y mujeres del mañana. Lo que más nos choca es que, precisamente, tras un siglo de luchas y reivindicaciones, debamos doblegarnos sin remedio ante una mujer que, al frente de una Consejería de Educación y, por consiguiente, de tantísimas profesionales, haya decidido no apoyar y guiar su encomiable misión, sino todo lo contrario, hundirla. Resulta casi impensable que sea una mujer la que no respete nuestro trabajo, la que desoiga nuestra petición de conservar el puesto de trabajo que da de comer a nuestros hijos y nos garantiza ese mínimo de independencia y libertad por el que tanto lucharon y lloraron sus antepasadas y las nuestras, que sea una mujer la que nos falte al respeto, la que se niegue a contemplar cualquier otra salida, la que no valore nuestro trabajo, no se ponga en nuestro lugar, no considere nuestros temores, no entienda que nos contabilizamos por cientos y cientos de docentes afectadas por ese Decreto de ordenación de listas de sustitución que pretende aprobar, la que no atienda a razones y se percate de cómo la maternidad, la edad, la condición de género continúan siendo rémoras muy difíciles de salvar a la hora de ingresar en el mundo laboral. En pleno 2010 perderemos nuestro puesto de trabajo por decisión de una mujer que no puede decir que lo ejerza mal, que no le preocupe por cumplir o estar al día, por una mujer que no quiere darse cuenta de que, al salir del aula, somos madres, esposas, hijas, amigas, de que esa múltiple carga que nosotras, mujeres, no terminamos de vencer, se adueña de nuestro tiempo y nos obstaculiza a la hora de sentarnos delante de un libro para estudiar por un examen que no nos ofrecía ventajas, se limitaría a concedernos el privilegio de mantener el puesto de trabajo.

Doña Milagros Brito, de mujer a mujer, de mujeres a mujeres ¿aún le quedan ganas de celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora?

FETE-UGT CANARIAS

Dora González

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: