La última moda de las empresas godas de comunicación es colocar, como comisarios políticos igualmente godos, al lado de los directores de aquí o que llevan tiempo en las Islas, una figura abominable que ellos denominan "directores (o responsables) de contenidos". Eso de dirigir el contenido de un medio ha sido una obsesión de los regímenes dictatoriales. La misma expresión repele.
El director -o el responsable, que viene a ser lo mismo- de contenidos no tiene otra misión que soplar al jefe, instalado en esa Península, sobre los intereses que se crean los directores de los periódicos, radios, etcétera, sometidos al poder de los de fuera. Por eso abogamos, siempre lo hemos hecho, por medios canarios dirigidos por gente de Canarias. Por gente que defienda a su tierra y no por godos irredentos que lo que hacen es intentar humillar a los lectores que les dan de comer. Porque los medios se deben a los lectores, no al poder político y económico. A los lectores soberanos, que son un jurado de todos los días. Un jurado implacable que da a cada cual lo suyo.
Directores de contenidos, casi nada. Ellos son los que pactan con los partidos, los que canalizan la publicidad electoral, los que dicen "esto sí", "esto no", suplantando a los directores titulares de los medios. Sencillamente porque en esa Península no se fían de ellos. En fin, que los directores de contenidos, figura relativamente nueva en la prensa española -e ibérica- son los soplones, los que le llevan el recadito al jefe, los acusicas, una especie de alcahuetes en su acepción más leve de correveidile. Puentean al director, le hacen la pirula y no le dejan capacidad de maniobra. Figura abominable donde las haya, los responsables de contenidos le dicen al director por dónde tiene qué ir, qué debe decir y con quién tiene que aflojar y a quién debe apretar.
A nosotros nos hacen mucha gracia estos personajes que llevan y traen noticias de unos y de otros. Son algo así como directores de directores. A mí me dicen en mi empresa, siendo yo director, que me van a poner un responsable de contenidos y yo me mando a mudar. ¿Pero quién sos tú, muchacho?
Los responsables de contenidos llegan como snobs, como figuras instaladas en la superioridad. Son viejos perros de presa que presumen de conocer el mercado y hasta la idiosincrasia de la gente, pero no tienen ni idea de nada. Son los famosos godos prepotentes, que hablan alto como quien nunca ha albergado la duda. Pobres. Ay.
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