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V. MARTÍN, S/C de La Palma
El parque de bomberos voluntarios de Santa Cruz de La Palma se ha convertido prácticamente en un garaje para guardar los medios materiales, concretamente un vehículo ligero y otros utensilios indispensables para actuar en caso de incendio, renunciando por falta de financiación al servicio presencial de 24 horas que desde hace una década y hasta mediados de enero se estaba ofreciendo para mayor seguridad de los ciudadanos en caso de emergencia.
El parque de bomberos está oficialmente operativo; es decir, las dependencias siguen siendo utilizadas por la asociación de voluntarios. Sin embargo, ya no cuenta de forma presencial con el personal, lo que aumenta de forma considerable los tiempos de intervención, que se entienden fundamentales en caso de siniestros sobre todo en una ciudad con un patrimonio histórico de incalculable valor, donde un simple fuego se puede convertir en un gran incendio en cuestión de minutos. Ahora, los bomberos están localizados y en caso de una emergencia se les avisa para que se dirijan al parque, ubicado en la zona de La Portada, para recoger el material de extinción y salgan en el vehículo de primera intervención.
Lo cierto, según indicaron a EL DÍA diferentes fuentes relacionadas con la extinción de incendios, es que necesita más tiempo un bombero localizable para llegar al lugar de un incendio que se produzca en la capital, aunque sea a poca distancia del nuevo "garaje", que un vehículo que salga hacia Santa Cruz de La Palma desde el parque central ubicado en La Grama, en Breña Alta, que sigue estando operativo las 24 horas del día, con bomberos en el recinto, al igual que en centro ubicado en el barrio de La Laguna, en Los Llanos de Aridane.
La asociación de bomberos tuvo que cerrar las puertas del parque porque todavía el Consorcio Insular de Servicios, órgano donde están presentes el Cabildo y todos los ayuntamientos de La Palma, llevan cuatro años para cerrar un convenio con la financiación suficiente para cubrir los gastos de la extinción de incendios, ya que el personal que atiende este servicio no es totalmente voluntario, sino que recibe compensaciones económicas a modo de dietas o nocturnidad.
El convenio en vigor se firmó de forma provincial en enero de 2006, con un período de vigencia que inicialmente era de apenas dos meses, después de un conflicto creado en el seno de la propia asociación, con el compromiso firme de las partes implicadas de regular el acuerdo tras el período fijado, lo que a día de hoy no se ha producido.
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