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Ahorrar agua y luz, clave en Canarias

3/mar/10 07:45
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El binomio agua-energía forma un núcleo clave a la hora de aplicar políticas de ahorro energético en Canarias, dada la estrecha relación entre producción de agua y el consumo energético que lleva asociada esa actividad, necesaria para el consumo de la población.

Por ello, todas aquellas actuaciones que permitan ahorrar energía en el uso de aquellos electrodomésticos que usan agua o tienen que ver con el ciclo de lavado en el hogar -bien sea lavadoras, secadoras o lavavajillas-, permiten una doble eficiencia: lo que se ahorra en producción de agua, si el consumo de ésta es menor, y lo que se ahorra en consumo de energía eléctrica, si el electrodoméstico es de una gama de alta eficiencia energética.

Como ya se ha abordado en esta sección, sobre pautas de ahorro en iluminación, aislamiento -tanto de frío como de calor- y en el uso de pequeños electrodomésticos, se ofrecen a continuación consejos para el uso de aquellos aparatos que nos ayudan en el lavado y secado.

Lavadora

Al elegir una lavadora debemos tener en consideración el etiquetado energético, esto es, aquel que tiene menor consumo de agua y energía y elegir, a ser posible, un modelo que tenga dos tomas de agua, una para la caliente y otra para la fría.

La mayor parte del consumo energético de una lavadora se produce en el calentamiento del agua en los programas de lavado caliente; es preferible, por ello, utilizar los programas de lavado frío o los de menor temperatura y a carga llena. Con esta situación no sólo ahorramos energía y reducimos las emisiones de carbono, sino que también se cuida mejor la ropa, que al durar más evita el consumo de materias primas en su fabricación.

Después del frigorífico, el aire acondicionado y el televisor, la lavadora es el electrodoméstico que más energía consume en los hogares. Su uso varía, pero por término medio se utiliza entre 5 y 7 veces por semana.

Los agentes que actúan en la fase de lavado y pueden reducir el consumo son:

1) Acción química - Se mejora la eficiencia por la nueva generación de enzimas que permite lavados a temperaturas más bajas.

2) Acción térmica - Las mejoras intentan disminuir el uso de agua caliente, optimizando la acción mecánica.

3) Acción mecánica - Mejoras en el diseño del tambor y difusores. Incorporación de recirculación y gestión electrónica del proceso.

Lavavajillas

El 40% de los hogares disponen de este electrodoméstico, utilizado prácticamente a diario. Las mejoras tecnológicas permiten obtener modelos que seleccionan la temperatura del agua y programas que permiten reaprovechar el calor del lavado para el aclarado o secado, sin tener que consumir energía nuevamente.

Si más allá de la comodidad que ofrece no lavar los platos de forma manual, nos preguntamos cómo se ahorra más energía y más agua, si lavando la vajilla a mano o con un lavavajillas, unos estudios de la Universidad de Bonn no ofrecen dudas: los lavavajillas modernos pueden resultar más eficientes si se cumplen dos condiciones:

- Que no se enjuaguen previamente los platos.

- Que se utilice a plena carga.

Estos lavavajillas modernos consumen la mitad de energía y una tercera parte del agua necesaria para lavar a mano. En números redondos, eso puede suponer un ahorro de 18.000 litros de agua al año.

Además, para aumentar la eficiencia energética y de consumo de agua de estos electrodomésticos se recomienda:

1) Ponerlo en marcha cuando esté completamente lleno; una vez acabado, conviene apagarlo inmediatamente.

2) Evitar el prelavado, lo que ahorra 75 litros de agua.

3) Evitar el programa de secado.

Secadora

Es un gran consumidor de energía, por lo se recomienda su uso en situaciones en que las condiciones climatológicas no permitan el secado.

Existen secadoras que consumen menos energía como son la versión a gas de la misma y las que incluyen ciclos de enfriamiento progresivo, que permiten terminar de secar la ropa con el calor residual de la secadora.

El secado puede ser por:

Extracción - El aire calentado y húmedo se expulsa al exterior para eliminar la humedad y seguir secando, lo que resulta ineficiente desde el punto de vista de consumo.

Condensación - El aire caliente y húmedo de secado se hace circular por un circuito de condensación que elimina el agua. Esto es eficiente.

El control, a su vez, puede ser por dos canales:

Sensor de humedad - Un sistema inteligente y eficiente, que detiene el proceso a la humedad deseada por el usuario.

Temporizador - El proceso sólo se detiene cuando transcurre el tiempo previsto de programación, lo cual lo hace ineficiente.

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