LAS REPERCUSIONES de actos políticos pueden resultar inescrutables. Lo que para el común suele ser diáfano, claro y evidente, para los que se dedican a la cosa pública el mismo hecho reúne interpretaciones distintas que lo embrollan todo y afectan, incluso, a personas que nada han tenido que ver en el desarrollo de los acontecimientos, lo que conlleva a la génesis de cascadas de análisis que terminan por echar culpas en un solo sentido con razonamientos nada sólidos. Nadie duda de que en Cuba y en Guinea Ecuatorial están instalados regímenes execrables desde hace demasiados años, lapso en el que han venido conculcándose no ya los más elementales derechos humanos, sino que, simple y peligrosamente, la opinión se persigue de manera atroz, las cárceles están llenas de presos políticos y la integridad personal corre peligro detrás de cualquier esquina. La muerte del disidente cubano Orlando Zapata es la última y trágica evidencia. ("Para todo sirven las bayonetas, menos para sentarse en ellas"). Resulta difícil asimilar que haya personas "progresistas" en las Islas que justifican y alaban los currículos de esos dos asesinos. En fin...
La política en Canarias se ha visto salpicada, en los últimos días, por asuntos relacionados con los dictadores citados y que han comprometido a dos políticos directamente, amén de implicar a un rosario de otros cargos. Paulino Rivero estuvo en Cuba recientemente y José Manuel Soria en Guinea, a finales del pasado año. El presidente contactó, como es habitual, con la colonia canaria y también con autoridades vinculadas al turismo; el vicepresidente, sin embargo, charló amigablemente con el mismísimo Obiang sobre la presencia empresarial canaria, sin resultado alguno (se tomaron juntos un par de cervezas CCC, que parece gustan a don Teodoro). Mientras, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, portavoz de los "populares" en el Parlamento regional hasta que propaló un mensaje inadecuado, demostró que es el único parlamentario de la Cámara con arrestos para manifestar lo que muchos de sus compañeros piensan y no se atreven a exteriorizar. Su preparación y su renuncia a cobrar un duro de aquellas arcas dilapidadoras lo han revestido siempre de autoridad, convirtiéndose en el más valioso activo del Partido Popular en Canarias.
¿Qué ha sucedido para que el prestigioso abogado haya terminado en un casi ostracismo? A priori, la respuesta podría estar en que "se olvidó", a la hora de criticar el viaje de Rivero a Cuba, del pacto que gobierna en Canarias actualmente y del que él forma parte. Pero, conociendo la independencia con la que siempre ha actuado Miguel Cabrera, nos resistimos a quedarnos con esta versión y apuntamos otra que alumbra una maniobra, hasta el momento opaca, del ex portavoz para dejar de serlo y, a la vez, tirarle un mensaje envenenado a Soria con la intención de que se produjeran los ecos que, efectivamente, han surgido. Por lo pronto ha conseguido que nos preguntemos por qué el vicepresidente, que estuvo, repetimos, con Obiang y a quien invitó visitar nuestro Archipiélago, haya forzado la dimisión de Cabrera por su desacuerdo con la visita presidencial a la Perla del Caribe y, asimismo (coincidencias), la renuncia a la portavocía del Cabildo grancanario de Carmen Guerra. Tal vez haya recordado mayo de 2005, fecha en la que Adán Martín destituyó a su hermano Luis Soria como consejero de Industria. Tiene sentido que el presidente de Canarias, con permiso de la Metrópoli, desarrolle una actividad exterior lo más amplia posible. Es plausible, además, que se reúna en el Caribe con los descendientes de canarios en Cuba y Venezuela, como siempre han practicado los áticos en busca de votos tropicales. No hay nada extraño. Como tan poco sería extraño que Rivero visitara pronto Marruecos, país donde un montón de empresarios canarios tienen importantes iniciativas e intereses y donde se pueden fraguar realidades positivas para Canarias desde un país que apenas dista 100 kilómetros.
¿A quiénes ha perjudicado esta innecesaria situación? Evidentemente, a todos los "populares" tinerfeños, formación política que estuvo durante varios años perdida en guerras intestinas para, después remontar la profunda crisis gracias a la minuciosa tarea de acercamiento ejercida por Cristina Tavío, con sondeos favorables por primera vez en la provincia occidental y con unos puntales (Alarcó, Llanos, Cabrera, Soriano, Fernández...) que la han arropado en todo momento. Es una lástima que esta labor se vaya al garete por movimientos de fichas que se juegan dentro del mismo partido... pero desde "oriente próximo".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD