Canarias
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JOSÉ ANTONIO VALBUENA ALONSO *

En respuesta a D. Ernesto Pereda

3/mar/10 07:45
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COMO académico, y como lagunero firmemente convencido del valor de la Universidad, me veo en la obligación de salir al paso del, desde mi punto de vista, desafortunado artículo de opinión firmado por D. Ernesto Pereda de Pablo el pasado jueves 18 de febrero.

A nadie se le escapa que el futuro de la Universidad se encuentra seguramente en el campo de las enseñanzas vinculadas a lo que se denomina nueva sociedad del conocimiento, muy ligada a conceptos como I+D+i entre otros, donde de forma innegable todas aquellas enseñanzas de carácter técnico tienen un papel muy importante que jugar. De igual manera, nadie puede negar la unión estrecha que existe entre nuestro Centro de Enseñanza Superior y la ciudad que le da su nombre, La Laguna, y el efecto que dicho vínculo ha tenido en todos aquellos laguneros que de una forma u otra hemos convivido no tanto con el centro, sino con todo aquello que gira a su alrededor (el llamado mundo universitario) y que ha hecho que los laguneros nos hayamos impregnado de un sentimiento y conciencia regional distinto al que pueden tener otros municipios de Canarias.

Ha sido notoria la apertura, desde hace ya bastante tiempo, que la Universidad de La Laguna ha hecho hacia el campo de las carreras técnicas; hasta hace poco sólo contaba con las titulaciones de Ingeniería Agrícola, Ingeniería Informática y Arquitectura Técnica. Sería conveniente un balance del resultado de esa apertura, no solamente desde el punto de vista cuantitativo (evaluando, por ejemplo, el número de alumnos matriculados), sino sobre todo desde el punto de vista cualitativo, en lo que al nivel de formación y capacidad de inserción laboral de los egresados en esas nuevas titulaciones técnicas se refiere, y en virtud de ese análisis crítico se busquen las causas de lo que, a mi juicio, ha sido un rotundo y completo fracaso, en buena medida atribuible a que el peso más importante del diseño de esas titulaciones, como Ingeniería Técnica de Obras Públicas, Ingeniería Química, Ingeniería Técnica Industrial, etc., no recaía sobre las personas que dentro de la Universidad tenemos un perfil técnico, sino sobre aquellas que tenían un perfil más científico que técnico, totalmente alejados de la realidad de esas profesiones que se implantaban. Sólo eso explica disparates como que los titulados de Ingeniería Técnica de Obras Públicas tenían la asignatura de Hormigón Armado como optativa, o lo que es lo mismo, que la Universidad de La Laguna ha estado expidiendo títulos de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas a personas que, si no lo han elegido, no tenían ni idea de cuáles eran sus características, propiedades o forma de empleo del hormigón armado.

Me produce pena y tristeza que el coordinador de la Rama de las Enseñanzas Técnicas de la ULL esté más preocupado por seguir desvinculando a la Universidad de la ciudad que le da nombre que en poner soluciones a la falta de acoplamiento que existe entre las titulaciones de la ETS de la que es director y la sociedad donde tienen que desarrollar su trabajo.

Es preciso que conozca, aunque seguramente es conocedor de ello, que el actual PGO de La Laguna contempla un Campus de Enseñanzas Técnicas en Geneto dentro de una importante operación urbanística para el desarrollo de Suelo Dotacional Docente, que daría salida más que sobrada a la necesidad que actualmente tiene nuestra Universidad de espacios para albergar las nuevas titulaciones técnicas que se tengan que implantar. Para ello, evidentemente, hace falta un compromiso serio y decidido por parte del Gobierno de Canarias para financiar dichos equipamientos, al que tenemos derecho, ya que de hecho somos una Universidad pública. Pero por desgracia dicho compromiso ni está ni se le espera, y parece que algunos ya lo han asumido como algo imposible de cambiar y están pensando en buscar fórmulas a los Florentino Pérez de turno para recalificar suelos universitarios y, con el dinero que dé la operación urbanística, construir en otros lares, pero no porque sea una demanda real, sino para evitar o entorpecer la instalación de un centro universitario privado. Pero la pregunta que surge es: ¿y si esa empresa, como fruto de estas ideas rocambolescas del señor Pereda, desiste de La Orotava y opta, por ejemplo, por Granadilla?, ¿se plantearía, entonces, por el mismo razonamiento disparatado, reubicar algunas titulaciones en dicho municipio? Por ejemplo, se me ocurre que podríamos trasladar el Campus de Anchieta, que cada vez tiene menos alumnos, y por lo tanto menos demanda, a un centro en Granadilla de dimensiones mucho más reducidas.

No sé si el señor Pereda está al tanto de que detrás de esa operación que, de forma inocente y bajo la bandera de un supuesto academicismo expone, se esconde un deseo que viene rondando por la cabeza de algunos dirigentes de CC, y no es otra que recalificar las inmensas bolsas de terreno que en Geneto existen reservadas como Suelo Universitario a Suelo Residencial, donde la Vía Exterior jugaría un papel importante y que sería la alegría de más de un gran promotor inmobiliario de nuestra Isla que desde hace tiempo viene adquiriendo suelos en esa zona. Por cierto, el problema del cuello de botella del tramo San Benito-Las Chumberas que muchos sufren diariamente no es la Universidad de La Laguna, ni mucho menos la Escuela que se encuentra en la Cruz de Piedra, que no es otra que aquella en la que imparto docencia, Ingeniería de la Edificación (antigua Arquitectura Técnica).

La idea de expandir el ámbito de influencia de la Universidad de La Laguna más allá del término municipal que le da nombre no puede ser la respuesta a las pretensiones de una empresa privada de querer implantarse en Tenerife, ni mucho menos se puede sustentar en quitar de un sitio para poner en otro. Eso no es más que una visión simplista del problema serio que la Universidad de La Laguna tiene con el desarrollo de sus nuevas carreras técnicas, que, debo insistir, mientras siga dependiendo de personas que, con todos mis respetos, no poseen ni el perfil ni los conocimientos técnicos precisos para poder pulsar en todo momento la realidad del complejo mundo de la profesiones técnicas, tendremos un grave problema. Y empleo el plural porque también soy universitario y me siento corresponsable. A mí nunca se me ocurriría ser tan atrevido de aceptar un puesto de coordinador de la rama de enseñanza de la Ciencia de la Salud, las Ciencias Puras, las Humanísticas, etc.

El problema de la Universidad de La Laguna no es la Universidad Privada Europea. El problema es el Gobierno de Canarias, que ni ha creído ni cree en el papel que la Universidad de La Laguna tiene que jugar en las enseñanzas técnicas, ya que de otra forma no se explica que continúe parada esa inversión a la que tenemos derecho para desarrollar en Geneto el Campus de Técnicas, con todo lo que eso supone. La oportunidad que tenemos delante de nosotros es la de reivindicar nuestro papel público con coraje y exigir al Gobierno de Canarias lo que viene siendo una deuda que tiene con nuestra casa desde hace ya bastante tiempo.

* Profesor titular de Escuela Universitaria de la ULL. Portavoz del Grupo Socialista del Cabildo Insular de Tenerife

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