M. MARRERO, S/C de Tfe.
El Carnaval de Día sorteó las previsiones de mal tiempo para dar paso a un gran espectáculo de alegría, luz y color que se apoderó del centro de la capital tinerfeña desde la una hasta pasadas las seis de la tarde. La plaza de la Candelaria y la del Príncipe fueron los puntos neurálgicos de la fiesta, dejando los escenarios de la plaza de Europa y de Weyler como lugares de paso de los miles de personas que "desfilaron" por el Carnaval de Día.
Según la Policía Local, más de 200.000 personas participaron en la fiesta, teniendo en cuenta que el Carnaval de Día duró más tiempo que el año pasado y que los actos carnavaleros, como el Coso infantil, hicieron que en la jornada de ayer se enlazara una actividad con otra con su respectivo público.
Las previsiones se cumplieron y, efectivamente, el Carnaval de Día sirvió ayer para que toda la familia bailara unida al ritmo del Morocho, Edwin Rivera o Luis Deseda. Abuelos, padres y niños acudieron juntos hasta las calles del centro de la capital tinerfeña, donde se derrochó alegría y hubo ganas de pasarlo bien. Aunque muchos adultos se disfrazaron, todo el público infantil hizo gala de sus vestimentas carnavaleras, con las que aportaban colorido a la fiesta diurna que este año cumplió tres ediciones.
La puntualidad fue la seña de identidad de la fiesta, pues a la una en punto de la tarde, tal y como estaba previsto, el lanzamiento de fuegos artificiales dio la señal para que las batucadas de las comparsas comenzaran a animar al público con su inimitable sonido. Acto seguido, y con un ritmo muy ágil sobre a lo que a cambios de artistas se refiere, el escenario de la plaza del Príncipe recibió a Rafael Flores "Morocho", quien animó a los asistentes a bailar a su ritmo verbenero. Abuelas con sus nietos, grupos de amigos ataviados con originales fantasías y padres con sus hijos protagonizaron durante el buen ambiente que se respiraba en el céntrico enclave capitalino, donde los grupos Tutti Frutti, Pepe Benavente acompañado con el Trío Diamante, Los Megatones y Salsarengue no dejaron que la fiesta parara.
Diferente era el ambiente en la plaza de La Candelaria, donde los adolescentes eran el público más habitual en la zona. No obstante, muchas familias disfrutaron también por esta parte de la ciudad de la música de Edwin Rivera y su "Quiéreme", canción con la que comenzó su exitosa actuación ante el público tinerfeño, que coreó y cantó junto al puertorriqueño.
El popular cantante Pepe Benavente hizo doblete y también deleitó a los presentes en La Candelaria, donde el público cantó sus temas más conocidos. Ray Castellano, Real El Canario y la Orquesta Venezolana de Argenis Carruyo llenaron el escenario de 224 metros cuadrados, el más grande de los cuatro habilitados.
Como es habitual en las tres ediciones que ya se han celebrado del Carnaval de Día, la zona de la plaza de Europa era la más "tranquila", dada su ubicación con respecto al "epicentro" de la fiesta. Sin embargo, ello no impidió que Luis Deseda animara al público asistente con sus más conocidas canciones, dando paso posteriormente a otras formaciones como Clave de Son, Nueva Línea o Los Concejales, que hicieron lo propio para animar a las personas allí congregadas.
Por contra, el escenario ubicado en lo alto de la calle del Castillo, justo antes de alcanzar la plaza de Weyler, servía como "lugar de paso" para los miles de personas que poco a poco fueron llenando las calles del centro de la capital. Así que entre los que bailaron allí al ritmo de las canciones del dúo cubano BNK o las versiones de Claritzel de temas tan conocidos como "Cuba libre" o "Mi tierra" y las personas que accedían al Carnaval por esta zona el lugar estaba muy concurrido. Además, los conductores del espectáculo animaron al público reivindicando el auténtico Carnaval chicharrero "y no el que enseñan en otras televisiones", aludiendo al reportaje emitido hace unos días en la cadena privada Cuatro. Así, con el público exaltado sonó la versión de "Chicharreros de corazón", que hizo saltar y bailar a los que se arremolinaron en torno al escenario.
Sin embargo, el buen ambiente no fue exclusivo de estos cuatro puntos, sino que la calle San José con sus terrazas o la plaza del Chicharro, así como toda la zona del Parlamento acogieron el bullicio del público, mientras que la calle del Castillo recibió las batucadas de las comparsas que iban animando al público a su paso.
Por su parte, el personal de Protección Civil señaló que durante el Carnaval de Día apenas se registran incidencias y, de producirse, tienen un perfil muy distinto al de la fiesta nocturna, pues lo más habitual es encontrarse con insolaciones (si hace sol), caídas o la pérdida de algún niño.
Entre escenario y escenario se podían ver curiosas estampas carnavaleras como madres dando de comer a sus hijos en un banco de la calle Bravo Murillo. Con todo, familias enteras de varios municipios tinerfeños, así como numerosas parejas de turistas, disfrutaron de la fiesta diurna en ¡Santa Cruz en Carnaval!
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