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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

El terremoto del Carnaval

9/feb/10 07:37
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EN EL CARNAVAL de Tenerife ha habido muchos años en los que las mayores estrellas eran las rondallas. La plaza de toros de bote en bote, las peñas con unos o con otros colores, la afición entregada en barrios o sectores. Me acuerdo perfectamente: llenazos en los teatros, en los centros, por las calles para saborear una actuación en directo de ese gran despliegue de calidad que siempre exhibió las mejores voces de este pueblo. Un monumento para ellos. Después empezaron a arrasar las comparsas y el protagonismo principal de la fiesta pasó a manos de un tipo de espectáculo que gustaba más a la gente joven y a los turistas. Más marchoso y propio de los latidos de tanteo y apertura política. Por aquel tiempo reventaron las madres, las chicas y chicos que dedicaban su esfuerzo a contonearse en plan brasileño. Otro monumento para ellos, esta marea de complicidad que se ha interiorizado en esta isla les debe sin deberles, porque un hijo no debe nunca a un padre su forma y manera de ser. Prácticamente una filosofía, cada grupo marcó un territorio de sentimientos, ideas, impactos, anagramas, colores y hasta sentido para el corazón.

Digamos que el motor más visible inicialmente fue la rondalla, después la comparsa y ahora indudablemente lo son las murgas. Sin desmerecer a los grupos, a los personajes, a los más animosos, a los sacrificados, a los mayores que salen a la calle. Levantan tormentas y mueven la tierra: lluvias como nunca destrozaron muchas áreas entre ellas con desgarro la zona metropolitana empapando el ambiente.

Por otro lado se sintió -en el suelo y en las paredes- un seísmo de magnitud 4 en la escala Richter a las 15.10 horas del viernes, según comunicó la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional. El temblique se produjo a 10 kilómetros de la costa suroeste de Santa Cruz, más o menos por Candelaria pa'dentro del mar, a una profundidad de 23 kilómetros. La energía desprendida fue percibida también en Agaete y la zona norte de la isla hermana. Desde el IGN se aclara que estos latigazos son habituales en las zonas volcánicas, aunque este fue un poquito más fuerte de lo habitual. La escala Richter, según se matiza desde la Red Sísmica, "está abierta por arriba", aunque los terremotos no suelen superar la magnitud 9, siendo el más fuerte de los últimos años el que provocó el tsunami en el sureste asiático con una magnitud de 9,3. El de Haití fue de 7 grados.

Lo que sucede es que llega el Carnaval y ni dictaduras ni tormentas ni terremotos ni amarguras han podido mellar ni un milímetro el filo de la voluntad férrea de la gente de a pie. Sin que pueda fallar ninguno de los generadores de esta central nuclear de carnaval que, gracias a la motivación individual de mucha gente, llevamos encima, tenemos que reconocer que hoy por hoy son las murgas las que levantan mayor y más masiva atención, pasiones, verdaderos terremotos y verdaderas tormentas andantes. A las pruebas me remito.

Trato de no mencionar a ninguna o a ninguno en concreto porque ya empecé no mencionando, pero qué grandes y qué grande el espectáculo de nuestras mejores escuadras murgueras batiendo el cobre. Tiembla, Archipiélago, hablan los hijos de los que antes no tenían voz. A escuchar. Sus componentes históricos supieron crear estilos y crear incluso una filosofía para afrontar la vida. Los pibes que han tomado el testigo o relevo saben respetar sus enseñanzas, sus jerarquías, sus organigramas y marcar el paso de la no sumisión a nadie que no sea de su jauría con la fuerza indomable de la juventud. Adelante, machaquen porque es que además lo hacen con un estilo que no tiene parecido en el mundo emergido. Al que le toque, ¡le tocó!, que Dios lo coja confesado. Que se copien los chinos o chuparruedas de los berenjenales vergonzosos en los que los meten los políticos deseosos. Hay un par de miles de chicos en las murgas que le pintan la cara a cualquiera, a veces con muchíiisiiiima razón y a veces que se joda, que pa'eso cobra un sueldo.

Cada uno tiene su estilo, su marca, su forma de hacer y sentir las cosas. Los hay mejores o voluntariosos luchadores, que tampoco importa un pito. El terremoto del Carnaval viene a movernos. ¿Lo notas?

infburg@yahoo.es

 

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