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TACHI IZQUIERDO, Tenerife
El propietario de la discoteca Dreams, uno de los pocos locales de ocio nocturno del entorno del Parque Marítimo, ha tomado la decisión de cerrar su negocio por los efectos negativos que el botellón que se celebra cada fin de semana en la zona de los aparcamientos provoca en su actividad.
José Luis Langa, quien a su vez es miembro de la Asociación de Empresarios de la Zona de Cabo Llanos, asegura que después de Carnavales echará el cierre a su local, con la intención de "evitar o erradicar el botellón", con el propósito, dijo, de que, en colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz, "se pueda tener algún tipo de control sobre los aparcamientos cuando se decida llevar a cabo la reapertura".
Langa explicó que su intención es "tomarnos una pausa, con el fin de que se produzca alguna reacción; la idea es que este local esté destinado al público para el que se creó, ya que la proximidad del botellón provoca que nuestra clientela no se acerque, porque no pueden ni aparcar o, simplemente, se exponen a todo tipo de actos delictivos, con el riesgo de que les roben o les destrocen el coche".
Este joven empresario considera que "un botellón sin control acaba degenerando como ha ocurrido en esta zona, y aunque hay presencia policial, con controles permanentes, no pueden afrontar concentraciones tan multitudinarias como la de cada fin de semana, con miles de personas".
Langa, no obstante, cree que el control "no es suficiente, si se limita al paso de un coche patrulla con dos agentes, que nada pueden hacer cuando es un grupo de 1.300 personas donde puede haber delincuentes en potencia, porque quien infringe la ley se las sabe todas".
La circunstancia de que el aparcamiento del Parque Marítimo se haya convertido en una concentración masiva de personas cada fin de semana, según José Luis Langa, "se debe a que se ha erradicado esta actividad de otras zonas, incluso de La Laguna, y todas esas personas se han desplazado a este enclave, con las molestias, la suciedad y, sobre todo, la cantidad de actividades ilegales que suceden ahí".
En este sentido, el representante empresarial añadió que "los intentos de agresiones o los robos en coches han sido la tónica predominante en los últimos siete meses, que han convertido a los aparcamientos en argumento de las páginas de sucesos y, evidentemente, ha destruido por completo nuestro negocio, y por ello, la solución más práctica ha sido cerrar las puertas hasta que la situación se calme y se tomen las medidas necesarias".
Además, José Luis Langa explicó que "bastantes perjuicios ha tenido la empresa, que de 70 personas que tenía trabajando, ahora no llegan ni a 20, porque entre la crisis, el botellón y las cosas que ocurren en su alrededor, el negocio está prácticamente destruido". Sin embargo, anunció que "intentaremos recolocar a parte del personal en otras actividades y, con el resto, llegar a algún acuerdo para que esperen al proceso de reapertura de la discoteca".
El también representante de la Asociación de Empresarios de Cabo Llanos dijo que en los contactos mantenidos con los vecinos de la zona, "estas personas ya no ocultan que están hartos, pues están en una zona que se suponía de las más elitistas de la ciudad, pero que se ha convertido en un gueto, al margen de que el abandono del Parque Marítimo se ha convertido en un foco de atracción para los delincuentes, porque tiene todas las cualidades para actividades ilícitas".
Denuncias reiteradas
La presidenta de la asociación de vecinos Nuevo Cabo Llanos, Alicia Medina, le reprochó al Ayuntamiento de Santa Cruz que "tolere y consienta" la celebración del botellón, pues afirma que a pesar de las reiteradas ocasiones en las que se han puesto de manifiesto los problemas que acarrea esta práctica "ilegal", dijo que "se ponen todos los medios para favorecerlo, pues incluso se envía a los camiones de Urbaser a limpiar la zona, dejando en perfectas condiciones una gran explanada para una concentración ilícita, en perjuicio de los vecinos".
Al margen de que en la vía pública no se pueda consumir bebidas alcohólicas, señaló que "es una cuestión de civismo en la que la corporación municipal debe buscar alternativas para que no se perjudique a la vida de otros ciudadanos".
Además, la representante vecinal llamó la atención respecto a que "el consentimiento es descarado" y manifestó que "la actuación de la policía genera impotencia por todo lo que está pasando, ya que quienes practican el botellón se encuentran con un lugar perfectamente iluminado, señalizado y acondicionado por el ayuntamiento, cuando la zona que se celebra el botellón debería estar para otros usos, puesto que es un entorno de un valor extraordinario que cada fin de semana amanece destrozado, y que otras ciudades quisieran tener y, me pregunto -concluyó- ¿qué alcalde consentiría algo así?".
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