No entendemos por qué el rector de la Universidad de La Laguna, Eduardo Doménech, considera innecesarios los estudios de arquitectura, varias ingenierías y otras enseñanzas politécnicas en general en dicha universidad. ¿Por qué en Las Palmas sí y aquí no? ¿No está viendo el rector de La Laguna cómo a marchas forzadas la Universidad de Las Palmas (simplemente de Las Palmas, el "gran" de Canaria es improcedente) le pisa los talones a la Universidad de La Laguna, a pesar de sus casi tres siglos de existencia?
Antes sólo había una capital única de Canarias: Santa Cruz de Tenerife. Inconformes con esta situación y corroídos por una envidia amarilla, los políticos canariones propiciaron la división provincial. Desde entonces buscan sin descanso que vuelva a existir una única capital... pero situada en Las Palmas. Con la Universidad de La Laguna están haciendo lo mismo. Primero exigieron la creación de una segunda universidad, inútil e innecesaria, en Tafira. Como no les bastaba el nombre de Universidad de Las Palmas, la bautizaron como Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En la tercera isla todo tiene que ser grande. Hasta las plazoletas son parques frondosos. Desde entonces han propiciado que las principales ayudas vayan a esa institución en detrimento de La Laguna, con el torticero objetivo de ahogar a la institución lagunera para que al final, por mera consunción, sólo exista una universidad con sede en Las Palmas.
Nos dan ganas de llorar al ver cómo los políticos y autoridades académicas de Tenerife se prestan a este juego. O son torpes, o actúan claramente para favorecer a Las Palmas. En este último caso estarían actuando como traidores a su Isla y a sus habitantes. ¿Tiene el rector Doménech una venda en los ojos? ¿Por qué no emplea ese envalentonamiento contra una universidad privada en La Orotava para que se cierre definitivamente la Universidad de Las Palmas? Ahora también van a tener una Facultad de Medicina, cuando en La Laguna existe una consolidada tras muchos años de docencia. Una facultad en la que imparte docencia el propio rector Doménech, así como el doctor Antonio Alarcó, amigo de esta Casa, que se ha unido al profesor Doménech en sus críticas a la futura universidad de La Orotava. ¿Están ustedes de acuerdo, señores Doménech y Alarcó, con una Facultad de Medicina en Las Palmas? ¿No importan esas duplicidades?
Señor Doménech: no sea usted ingenuo. A los canariones no les puede dar la mano porque le cogen el codo y le devoran todo el cuerpo. Recuerde nuestra máxima: a los canariones, ni agua; con los canariones, ni a misa. Los canariones lo echarán a usted del rectorado y le quitarán a Tenerife la Universidad. Como mucho, permitirán que la Universidad canaria por excelencia quede reducida a un mero colegio universitario; una sucursal de Las Palmas. Nunca olvidaremos las predicciones de nuestro antiguo colaborador Julián Francisco, cuando vaticinó todo lo que iba a ocurrir con la Universidad de La Laguna. Cobardes que son los políticos tinerfeños. Cobardes, egoístas o torpes.
Respecto a otro asunto también relacionado con la rapiña canariona, queremos decirle al pueblo de Tenerife que si el nuevo secretario general del PSC es de Las Palmas o roza Las Palmas, ni un solo voto de esta isla debe ir a los socialistas. En realidad, los socialistas no deberían recibir ningún apoyo de los canarios porque, al igual que el PP, están al servicio de la Metrópoli; es decir, están a favor de perpetuar la esclavitud colonial que sufre el pueblo canario. Ambos partidos estatales tienen su sede en Las Palmas, desde donde mangonean a las demás islas. Tinerfeño, no te dejes engañar como está dejando que lo engañen el rector de La Laguna.
Un asunto, entre otros, que sí debe preocupar, y mucho, a la Universidad de La Laguna y a su Rector Magnífico es el comportamiento de algunos profesores enemigos declarados de Tenerife, de la propia institución universitaria y procanariones donde los haya que están perjudicando a la Isla, al progreso de la Isla y, por tanto, al pueblo tinerfeño. Si el señor rector ignora sus nombres, nosotros estamos en condiciones de darle el de sus principales cabecillas, verdaderos maestros en el "arte" de herir de muerte a Tenerife e insultadores de la gente decente. Sobre estos aspectos en esta Casa sabemos mucho, porque incluso los estamos padeciendo.
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