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EL VARISCAZO MONTY

¿Reducción de jornada subvencionada?

6/feb/10 08:04
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YA PUESTOS a hablar de ese Carnaval que se nos ha colado casi sin aviso, en vez de subvencionar a los diseñadores para confeccionar el traje de las cuatro aspirantes a reinas de la tercera edad, yo hubiera destacado y reivindicado por imperativo económico la etapa del reciclado de disfraces, y la imaginación para hacer casi con nada de material un disfraz modesto, pero suficiente para ser capaz de divertirse y divertir a familiares y amigos con su participación y su humor bien practicado.

Me comentaba este fin de semana, al margen del leve comentario sobre el derroche lúdico, el masajista que acostumbra a triturar mi dolorida espalda (una lesión habitual en los que permanecemos muchas horas frente a un teclado y una pantalla), si seremos capaces de volver a recuperar la calidad de vida generalizada que tuvimos en la pasada bonanza económica. Indudablemente el trabajo va a ser arduo, pero sería aconsejable no recaer en los errores de la falta de previsión política y la extrema permisividad de los Estados para que los bancos realizaran operaciones financieras de dudosa o nula garantía. Y el resultado fue una reacción en cadena todavía impredecible, al menos en nuestro país, y más concretamente en nuestra Comunidad canaria, donde la utilización de este pretexto está sirviendo en muchos casos para llegar al abuso extremo con muchos empleados, a los cuales se les mantiene trabajando sin pagarle los salarios correspondientes a cada mensualidad.

En otros casos, que conozco, se les estipendia de forma parcial a cuenta de la suma que deben percibir por su labor. También sé de varios casos, más graves, de empresarios a los que no les ha afectado para nada la crisis, sino que les ha supuesto un incremento en sus ganancias que ha reducido a la mitad el sueldo de sus asalariados, así como el precio de las horas extras. Incluso con la amenaza de que "mejor es menos que nada".

Conozco a uno que no se pudo contener ante las expresiones chulescas de su patrón al ponerle en su mano la mitad de su salario, y le rompió las narices de una trompada. Reacción que le ha salido cara, porque ha sido denunciado por el agredido y con toda probabilidad perderá el juicio, teniendo además que indemnizarlo por daños físicos.

Conocidos estos abusos, surge la noticia dada por el responsable del Servicio Canario de Empleo, Alberto Génova, acerca del consenso previo entre gobierno, sindicatos y empresarios, para subvencionar la reducción de jornada a partir de marzo de este año. Supuestamente, el empresario reducirá la jornada de sus trabajadores, para evitar más despidos y les abonará la parte correspondiente, mientras que el resto de su sueldo será cubierto por la Administración canaria (¿??).

Resulta obvio que de inmediato surja la pregunta: ¿hasta cuándo se mantendrá este privilegio y a quiénes de esas pymes se piensa beneficiar? De ser yo dueño de una de ellas, iría corriendo para acampar ya a las puertas del organismo con mejor argumento que la banalidad de conseguir unas entradas para las murgas ante la taquilla del recinto ferial. Menudo chollo ese de que me resuelva la Administración, con dinero público, claro, la liquidez mensual para pagar los sueldos a mis empleados, si los tuviese. Otra cosa con la que hay que contar es cuándo van a percibir los trabajadores esa parte de subvención, porque nadie duda de la lentitud burocrática de cualquier organismo oficial a la hora de pagar algo. Eso si tiene fondos suficientes y no los ha transferido para cubrir otras partidas más perentorias.

Hay acciones que a la larga pueden resultar perjudiciales, y mucho más cuando se imitan teorías zapatistas y más anteriores aún, fruto de la inventiva felipista para conservar también los votos en el pasado. Ya casi nadie recuerda las famosas peonadas que se inventó el gobierno andaluz de Manolo Chávez, para que los asalariados cobrasen el paro sin haber dado ni un solo golpe de guataca en una tierra sin cultivar.

Al menos, con la puesta en marcha de esta ayuda, el trabajador se comprometerá a asistir a un ciclo formativo en el Servicio Canario de Empleo, para mejorar su escasa cualificación. Y cuando esto ocurra, ¿dónde se va a emplear? ¿Tal vez en uno de esos 80.000 puestos prometidos por nuestro Gobierno? ¿La mayoría de carácter temporal y suponemos que también subvencionados? ¿Cuánto aguantará la cuerda sin romperse?

jcvmonteverde@hotmail.com

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