LOS DATOS y los posteriores análisis pueden catalogar a 2009 como un ejercicio turístico en España con muchos grises y oscuros. Se perdió el 8,7% de turistas; esto es más del doble de la media internacional, que se quedó en el 4% negativo. El curso pasado fue muy complejo. A estos parámetros les tenemos que añadir importantes pérdidas de rentabilidad en este negocio, descenso del PIB, decrecimiento del gasto medio de los turistas, de las pernoctaciones, de las estancias... 2009 no nos ha dejado muchas cosas positivas en este sector.
Hace unos días finalizaba una de las Ferias Turísticas más destacadas del viejo continente, FITUR 2010, y las secuelas del año que concluyó se dejaron sentir con contundencia. Las informaciones oficiales por parte de la institución ferial han estado muy maquilladas y, tras haber hecho estudios presenciales, lamento decirles que a partir de ahora jamás me fiaré más de los datos proporcionados por los canales oficiales de esta organización, ya que han sido confusos y no del todo reales.
Uno de los grandes negocios de la capital de España son las ferias y cada año se realizan cerca de 70, que son organizadas por Ifema, una entidad consorciada y participada accionarialmente por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio e Industria y Caja Madrid. Dentro de este gran negocio, una de las ferias estrellas es FITUR (Feria Internacional del Turismo), que en este ejercicio cumplió su 30 aniversario y que personalmente he visto crecer y desarrollarse.
Este año, Fitur ha perdido el 20% aproximadamente en espacio de expositores, como mínimo, cuando las informaciones oficiales nos adelantaban la cifra de un -13%. Sólo se han abierto 9 pabellones, cerrándose 2 respecto al 2009 y un tercero camuflado como recibidor. Los habilitados no han estado al completo y se los ha maquillado con paneles y decorados de cartón piedra para disimular los grandes espacios vacíos. Pero quizás lo más reseñable es que la organización no ha sido capaz de convencer, atraer e involucrar en esta importante muestra a uno de los actores más importantes: los touroperadores, motores, en gran medida, para que este negocio prospere. Y al no asistir con stands, muchas empresas y organizaciones que pivotan alrededor de ellos han dejado también de ir. Y lo más curioso y asombroso es que en el ejercicio 2009, los touroperadores más importantes en el orden internacional cifraron sus cuentas de resultados con registros positivos de hasta dos dígitos: el pasado año fue muy bueno, al igual que para los bancos; y sin embargo dejaron de creer en Fitur. Los españoles dejaron de asistir y a los internacionales hace un par de años que no se les ve el pelo, con presencia. ¿Han dejado de creer en esta feria? ¿Fitur está en una etapa de obsolescencia? ¿Las ideas están agotadas? ¿Fitur se está convirtiendo en una feria turística de ámbito solo nacional? ¿Los directivos de la feria están desmotivados? ¿No se tiene rumbo definido?
De los nueve pabellones no llenos plenamente, el 10% de la totalidad lo ocupaba Andalucía, con uno solo; el restante 40% se repartía entre las demás comunidades y empresas turísticas satélites en cada región. Más del 65% eran expositores nacionales. En general, la tónica fue de precariedad y simplicidad; evidentemente a consecuencia de menores presupuestos para este tipo de inversiones. Otro 10% lo ocupaban empresas públicas, hoteleras españolas, agencias de viajes y operadores online. En el aproximadamente restante 40% se encontraban la representación de diferentes países y destinos internacionales, y no todos; con sonadas ausencias. Entre ellos estaban algunas empresas de aviación de estos destinos, complejos hoteleros, agencias receptivas y algo de oferta de ocio complementaria. Todos ellos con espacios más reducidos que años anteriores, con stands modulares muy simples, poco trabajados y poca ilusión en general. Fitur 2010 fue una feria triste, algo decadente y esta vez, poco atractiva.
Los tres primeros días, que siempre están dedicados a los profesionales, mucho menos público. Aunque la organización diga que los datos son muy parecidos al año anterior. Como verán, las fuentes oficiales han perdido la credibilidad. Conclusión: una entrada de profesionales bastante floja. Y durante el fin de semana que se dedica al público en general, mucho peor.
Con estas oscuras pinceladas pueden apreciar que, si la organización no lo remedia inmediatamente, esta feria que yo consideraba entre las tres primeras de Europa ha podido entrar en coma y eso sería terrible para este país turístico. Aliento a las autoridades a que se pongan manos a la obra, ya que esta ciudad, en gran medida, vive de este negocio que le deja anualmente millones de euros. La dirección, en este año difícil, se tenía que haber esforzado mucho más. Deben prioritariamente realizar correcciones y aprender de otras ferias más profesionales, como la WTM de Londres y la ITB de Berlín.
¿Se ha hecho negocio este año yendo a FITUR? Según los empresarios y altos directivos, muy poco. Los profesionales españoles fueron muy motivados a llenar sus hoteles, sus aviones, sus barcos, etc., que hoy están más vacíos que hace una década.
* Presidente del CIT de Santa Cruz de Tenerife
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