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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Las palabritas de la esperanza

6/feb/10 08:04
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¿SE PUEDE rezar y después ser malo como la quina? ¿Se puede hacer deporte y después fumar como un descosido? ¿Se puede clamar por que desaparezca el hambre en el mundo y después ser un agarrado insolidario?

Hay muchas preguntas más de este estilo que, en el capítulo personal de cada uno, se podrían formular, y que siendo en sus extremos probablemente incompatibles pueden definir la incapacidad de compromiso compacto, sin fisuras, que tenemos los mortales en las tantas y tantas complejidades que nos rodean. Nadie es perfecto, nadie hace siempre lo correcto, cojeamos de un pie u otro. ¿Cuántos casad@s que juraron fidelidad eterna han caído en las trampas del cuerpo? En una gran parte de casos y situaciones no somos consecuentes con nuestros propios dictados. Han caído demasiados hipócritas para confirmarlo. Navegamos en una horquilla determinada de aceptación de tonalidades grises, lidiando con las posibilidades, porque tampoco se es capaz de andar sin comprensión para el que no opina exactamente como tú. Puede llevar razón, y conste que llevar razón en sí mismo, con frecuencia, es discutible. Y el que diga lo contrario miente.

es que las cosas en general no son ni blancas ni negras. Todos tenemos un punto de teórica asimetría sobre los hervores asumidos en nuestro particular compromiso con la vida, y por definición de ser humano no hay dos configuraciones cerebrales y espirituales iguales. En el mundo actual se diría que es imposible atenerse a una línea siendo totalmente coherente en su recorrido. Hay mucha gente que muere precisamente por intentarlo.

Lo que es claramente reprobable a mi manera de entender, vergonzoso, es residir en el perpetuo posicionamiento en ambos extremos a la vez, en la faceta que sea, con una horquilla que, por un lado, no se sepa por dónde anda y, por otro, sea tan ancha o "garganta profunda" como el Cañón del Colorado. Sobre todo por lo que se deduce: "¡Hola!, ¿cómo estás?", "me alegro", y desde que te des la vuelta, a rajar y a rajar. Puedo opinar, no compartir, pero tampoco voy a estar continuamente discutiendo o insultando a los otros millones de humanos. Somos distintos y opinamos distinto. La riqueza de una sociedad reside justamente en la interiorización del concepto. Las inteligencias pueden ser más o menos anchas, más o menos largas, más o menos profundas, más o menos rápidas y únicamente en la interactuación se produce el avance.

Las grabaciones robadas en la conversación diaria de Dña. Esperanza Aguirre presentan un caso para estudiar. En el plano político es una señora muy definida que representa a la derecha "ultraliberal conservadora", quizás más homologable del Estado español. Allá ella. Es en el plano personal, donde parece mostrar una contradicción campechana o de duro camionero que no puede encajar, en la actualidad, en los parámetros sanos de entendimiento y proceder del timón político. Se ufanaba en una frase cumbre de ceder un puesto en el consejo de administración de Caja Madrid a IU tras quitárselo "al hijoputa", y es que, más allá de la palabrota, lo que parece aflorar de las pocas palabras de esta joya extraída de un largo episodio de despropósitos es una disposición a las malas artes, de zancadilla y traición, con la inquina de choque en arma contra lo más cercano que no comulga con su genio. Lo peor es lo que se puede deducir o derivar sobre esa manera de entender el yoísmo y las diferencias personales.

Fíjate que me cuesta, en general, "mal valorar" declaraciones salidas de madre, a veces fuera de sitio o encajonadas en la parte escandalosa de lo que es la doble vara de medir de una sociedad que, como decía antes, no es casi nunca consecuente. Pocos y contaditos ejercen con rumbo fijo.

Lo de ufanarse por sí solo refleja soberbia, pero lo que llama la atención, más temería y a la vez combatiría en mis entornos, es el rejo caníbal. Señor, defiéndeme de mis colegas, que de mis rivales ya me defiendo yo solito. Expone el concepto de destruir a quien levante la cabeza en el mismo radio de acción. Destruir para sobrevivir en la altura.

La competitividad actual lleva precisamente a lo contrario; los éxitos descubiertos de otros son también éxitos propios; los equipos son los que triunfan y las individualidades no son suficientes.

En Canarias necesitamos piña, no piñas.

infburg@yahoo.es

 

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