Programas sin corazón
Hay medios de comunicación que más que este nombre merecen el de perversión. Sobre todo cadenas de televisión que procuro no ver nunca, que no tienen freno ninguno, con tal de ganar dinero; fomentan las pasiones más bajas del hombre. En sus tertulias no hay un tema a tratar, todo son peleas entre los bandos defensores de sus partidos políticos. Aquí no se reconocen errores propios ni aciertos ajenos. Se llega al extremo de que si no se puede atacar el hecho en sí, porque a todas luces es correcto, se le atacan las intenciones, las circunstancias, la oportunidad, etc. Todo menos admitir algo positivo en el adversario. La verdad no les interesa para nada, van a desgastar al enemigo y ese es su objetivo.Y yo me pregunto: ¿esto interesa a cualquier persona medianamente inteligente, o es que hoy todo es un circo?
Hay otros programas, mal llamados del corazón, que yo los llamaría sin corazón, y si atendemos a su contenido tendríamos que bautizarlos de "remueve basura", pues sólo hacen ensañarse en las debilidades humanas y airearlas para que se entere todo el mundo. ¿Es esto ético? ¿Se puede poner en solfa, públicamente, la vida y las interioridades de los ciudadanos? La libertad de expresión tiene unos límites que estos programas no respetan. Dan unos pésimos ejemplos a la sociedad, formándose la conciencia de que todo está permitido, y no es así.
Pero el colmo de programa inmoral, donde se juega descaradamente con la intimidad de las personas, es uno que lleva por título "El juego de tu vida". Este programa no tiene nada de juego, es entrar a saco en la intimidad de las personas y hacerles manifestar ante las cámaras los secretos más íntimos, y todo por dinero. Se antepone el vil metal a padres, esposos, familiares, amigos... todo vale, lo único que parece no valer nada es la persona. Esto es demencial. Pero claro, aquí no hay que vituperar únicamente a la cadena que produce tales programas, sino también a los concursantes que se prestan a ello.
No hay nadie que tome cartas en el asunto y nos libere de tanta basura televisiva, porque los malos ejemplos que recibe hoy nuestra juventud ya los estamos pagando, y a un altísimo precio. No nos quejemos de los males que padecemos, éstos no aparecen por generación espontánea sino que los estamos sembrando entre todos, unos activamente y otros por la cómoda pasividad de que hacemos gala.
Juan Rosales Jurado
Gamberrismo y griterío en la calle del Castillo
La calle del Castillo de Santa Cruz es el centro neurálgico de nuestro comercio minorista y, al propio tiempo, la vía desde siempre considerada idónea para comunicar directamente su área costera con el núcleo urbano, plaza de Weyler, calle de Méndez Núñez, etc. Y, desde que no tiene tráfico rodado, es, además, un lugar ideal para el paseo agradable, frecuentado por todos los vecinos de Santa Cruz.
Sin embargo, es de lamentar cómo todas las noches, especialmente los fines de semana, y hasta las primeras horas de la madrugada, grupitos de gamberros (algunos ya mayores) se dedican, con gran algarabía, a esparcir la basura, papeles, cajas de cartón, etc. que dejan los comerciantes cuidadosamente amontonadas cerca de las puertas de los establecimientos, a fin de que puedan ser retiradas por los servicios municipales de limpieza. El espectáculo es lamentable, no sólo por el estado de suciedad y desorden en el que queda la calle, sino, además, por la alarma que generan en viandantes y vecinos los gritos y las groserías.
Sería muy oportuno que efectivos de la Policía Local, de cuya eficiencia nos enorgullecemos, hicieran algunas rondas por la calle del Castillo entre las 11 de la noche y las 3 de la madrugada.
Con agradecimiento anticipado.
Un vecino
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