ASÍ PARECE mostrarnos ZP en la comunidad internacional. Si fuese sólo él quien de tal guisa quisiera estar ante su oráculo (Mr. Obama), pues allá él con sus sentimientos y sus "virtudes". Pero es que sus postraciones, en tanto que presidente del Gobierno de España, no le afectan a él solamente sino a todos los que somos y nos sentimos españoles.
Gobernar, lo que se dice gobernar, ya se ve cómo lo hace: mal. Pero en cuanto a pretender una foto en la Casa Blanca o con su inquilino, es que no para. Como se dice castizamente, pierde el culo. Tanto que, al fin, ha hecho "invitarse" al desayuno de oración que todo presidente de los EEUU realiza el 4 de febrero con un nutrido grupo de miembros destacados de la comunidad cristiana de aquella nación. Aquella reunión no es un acto de entrada libre; se adquiere el derecho a estar pasando previamente por taquilla. Resulta obvio que el ateo presidente de nuestro gobierno no va allí para encontrarse con Dios mediante la oración. No. Él va allí para encontrarse con su dios, para tener otra foto que añadir a su álbum. Y ese capricho a cuenta de Liborio, como siempre. Cuánto, ni se sabe. A buen seguro que para esos menesteres están los gastos de libre disposición, o vaya usted a saber si los fondos reservados. De cualquier forma, maná de los presupuestos generales, que se nutren con los impuestos.
Que este presidente nos lleva a la ruina, como nación, es algo que ya no admite duda. El 45% de la juventud en edad de trabajar está desempleada o no encuentra su primer empleo. En consecuencia, una gran parte de los más de cuatro millones de parados registrados no volverá a encontrar trabajo dada su edad más avanzada (mayores de cincuenta años). Y lejos de presentar una nueva estructura de la economía que nos lleve a la generación de puestos de trabajo y a remediar la ingrata situación de condenar a casi la mitad de la juventud española (que habría de ser el futuro de la nación) a irse haciendo mayor mano sobre mano, se descuelga nuestro presidente con la reforma de las pensiones alargando la edad para la jubilación y el mínimo de tiempo cotizado para tener derecho a la prestación correspondiente. Todo ello, además, saltándose a los representantes de la sociedad y el mismísimo Pacto de Toledo. Y encima pretende endosárnoslo como si fuera un acto de responsabilidad por su parte diciendo que esta "razonable" reforma la hace "pensando en las generaciones que mañana deben tener una pensión digna" y que, siendo más cómodo para el Gobierno (para él) "no hacer nada ni proponer nada", dejando el problema a quienes gobiernen dentro de 15 ó 20 años, "pero esa no es nuestra forma de ser y nuestro carácter". ¿Cuál ha sido esa forma de ser y ese carácter para, no queriendo reconocer el problema que se nos venía encima, haber llevado al país a la gravísima situación económica y social en que nos encontramos? ¿Acaso es que no están ya endeudados nuestros nietos por culpa de esa incompetencia?
España tiene hoy graves problemas de incumplimiento constitucional además del económico y social. Pero el más grave problema es el presidente mismo. Y llegados a este punto hay que admitir que la solución a ese problema, de momento, sólo la tiene el PSOE. Se hace absolutamente necesario un Congreso Extraordinario para sacar a Zapatero de la secretaría general, y con ello del Gobierno, y elegir a otro compañero más cualificado, que los hay, para llevar la dirección del mismo y sacar a España de la pésima situación a la que aquel, por ineptitud, y el propio partido, por laxitud, han llevado.
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