EL PASADO día 4 de febrero, jueves, mientras Zapatero defendía a inmigrantes, parados y homosexuales en Washington, leyendo como complemento de su filosofía social un pasaje del Deuteronomio, la Bolsa se derrumbaba en España y el Ibex 35 hacía añicos las expectativas de los inversores.
Fue también un día horroroso para el Banco Santander, que se hundía asimismo en la Bolsa, casi en el mismo momento de declarar sus beneficios extraordinarios en época de crisis. La avaricia siempre rompe el saco.
Pero ese día fue también negro -no vean ninguna connotación peyorativa ni racista en el término, ahora que todo el mundo anda tan susceptible- para el propio Zapatero. Su "amigo" Obama llegó tarde -se dejó dormir- a la cita con el presidente español prevista en un hotel -no en la Casa Blanca-, junto a otros 20 invitados más, y sólo pudo abrazarle -la foto era importante para ZP- y dedicarle unas palabras. Fíjense bien: tanto la casa Blanca como Exteriores de España resumieron así el encuentro: "Estamos profundizando las relaciones entre los dos países". Maravilloso. Extraordinario. Todo un logro de la política exterior de España. Fantástico. Ridículo.
Si hubo alguien que no se echara a reír después de tan sesuda declaración no lo sabemos. Sí sabemos que el encuentro con Obama ha sido un desastre y que Zapatero era uno de los ¡3.200! invitados al Desayuno de la Oración. Y es que los socialistas españoles creen a pie juntillas que los demócratas norteamericanos son de los suyos. Obama, Clinton, los Kennedy que quedan -si es que queda alguno-, etcétera, están muy a la derecha de Rajoy. Zapatero y el PSOE español no se enteran, obnubilados como están; encandilados por el fulgor de Obama.
Pero es que el viaje a Washington fue un desastre por más motivos. Se quejó mucha gente de que los actos organizados para Zapatero por la Embajada de España en USA eran más partidistas que institucionales. Y muchos de los no invitados a esos actos pusieron el grito en el cielo. Todo el mundo dice que Zapatero es gafe, que no le sale nada bien, que no da una a derechas (y es lógico, dada su posición cada vez más de izquierdas).
También coincidía todo con la encuesta oficial española, que situaba al PP 3,5 puntos por encima del PSOE en intención de voto, y eso que el PP no lo hace peor porque no puede. Con otro líder, los populares estarían a 10 puntos de los socialistas. La cara de tristeza que se le ha puesto a Rajoy, nadie sabe por qué, le hace avanzar demasiado despacio. Decididamente, el jueves, día 4 de febrero, no fue bueno para Zapatero, que por culpa de su oración y de su Deuteronomio no asistió a las honras fúnebres del soldado español muerto en Afganistán. Pobre chico. La oración de ZP tenía que haber sido por y para él.
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