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ÁLVARO MORALES, Tenerife
El segundo día de balance de daños en El Rosario sirvió ayer para que el gobierno local (PSC) reforzase su sospecha de que las obras de ampliación de la autopista (TF-1) no han contemplado las previsiones de seguridad y drenaje suficientes para evitar las consecuencias que el temporal ha deparado, en el litoral del municipio, sobre todo Tabaiba Baja, pero también Radazul y Bocacangrejo. Pero la jornada propició, asimismo, que el principal grupo opositor (IR-Verdes) intensificara sus críticas al gobierno de Macario Benítez, al que culpa de lo ocurrido, y a que veinte familias de los edificios Andrea y Playa del Moro, en Tabaiba Baja, vivan ya de forma provisional en el hotel Jardín del Mar (de este núcleo) y en el Punta del Rey (Las Caletillas), a la espera de devolver sus viviendas a la normalidad previa a una invasión de lodo que les obligó a salir corriendo con lo puesto.
Tras la visita de la ministra, la portavoz del gobierno local, Ana Lupe Mora, indicó a EL DÍA que aún es pronto para hacer cálculos de daños. Según recalcó, las afecciones se concentraron en la costa, pero también se dieron en diversos muros de La Esperanza y en terrenos agrícolas "por un valor que aún hay que cuantificar".
Durante la tarde, la edil confiaba en que fuera repuesta el agua potable en Tabaiba Baja. En este sentido, anuncia cambios para evitar que la cañería pase por el cauce del barranco, algo que, según algunos vecinos, ha sido el principal motivo de un corte de tres días. Otros residentes alertan de que, con la obra de la TF-1, se eliminaron algunas rocas que servían de tapón a las escorrentías, sin que se tomaran medidas correctoras.
En esta línea, Lupe considera que la causa principal de los sorprendentes daños y de la fuerza del agua llegada hasta la costa, sobre todo a la desembocadura del barranco, vía anexa y playa del Moro (junto a la piscina natural) es el inadecuado drenaje de la autopista, por lo que ya han pedido una evaluación al Cabildo y a la Consejería regional de Carreteras.
En esta parte, la riada se dejó notar no sólo en los citados edificios, sino en la escalera que usaban los vecinos para bajar hasta la piscina, que ha quedado destrozada en un tramo. El área de baño, además, seguía presentando ayer un desolador panorama, más propio de una taza de chocolate.
Respecto a Radazul, la edil anuncia que tomarán medidas para evitar en el futuro lo ocurrido con los contenedores situados encima del edificio La Nea, uno de los cuales cayó hasta el inmueble y rompió la cristalera de una vivienda. El proyecto contempla una reurbanización de la vía destrozada y medidas de seguridad, lo desarrollará un vecino conocedor del problema y, para otros residentes, llega tarde porque se pidió desde hace años. Sobre la playa La Nea, subraya que los daños se centraron en el paso hasta Bocacangrejo y en el restaurante anexo, respondiendo bien la nueva arena.
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