DESDE QUE GOBIERNA el socialismo en España, "ese país" vive de forma socialista. No se trata ni de jugar con las palabras, ni de reiterarnos a propósito, ni de comenzar este comentario diciendo una perogrullada. Bajo el mandato de Zapatero España ha alcanzado el peor socialismo posible: el de la miseria y el hambre. Aunque muchos ciudadanos todavía vayan por la calle con cierta decencia en el vestir y no ataviados con harapos, ello es debido a que aún no se les ha estropeado totalmente la ropa que compraron cuando tenían trabajo y dinero. Sin embargo, pronto llegará el día en el que a muchos les dará vergüenza salir a la calle porque carecerán del vestuario mínimo requerido por el decoro y la educación. Debemos señalar que ese es el aspecto menos dramático de la crisis. Lo peor es que muchos españoles y canarios están pasando hambre. En el caso de los canarios sin necesidad, ya que como nación independiente seríamos riquísimos. ¡Ay, independencia! ¡Ay, libertad! Benditas palabras que nos permitirían administrar nuestros propios recursos y tener una identidad en el mundo, en vez de ser europeos ultraperiféricos. ¿Nos concederá la independencia y la libertad el Gobierno de Zapatero? ¿Cumplirán los socialistas la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los Pueblos? Nos tememos que no.
España, una nación a la que nos referimos como "ese país" porque no es el nuestro, no está dispuesta a perder la riquísima finca canaria. Y mucho menos ahora cuando gobierna el PSOE. Debemos recordar que los socialistas de Zapatero han accedido al Poder de forma tramposa y hasta cierto punto delictiva. Siempre amparados en la oscuridad mental del pueblo español, se valieron de la confusión generada por los atentados de Madrid para ganar las elecciones de 2004. Cuatro años después negaron la existencia de la crisis para que una confiada -y hasta cierto punto temeraria- ciudadanía volviese a votar por ellos. ¿Podemos esperar los canarios que un Gobierno como este cumpla sus obligaciones en los foros internacionales, e inicie el proceso conducente a que seamos una nación soberana? Mucho nos tememos que no. Eso lo saben incluso los militantes y simpatizantes del partido socialista. Militantes que se sientan cada día a una mesa de banquete sin importarles el hambre que está pasando la gente. Zapatero se mantiene en el poder mediante subvenciones, subsidios al desempleo y ayudas desmesuradas a los sindicatos para que no se le echen a la calle. Hasta un cincuenta por ciento ha incrementado el Gobierno de Zapatero, en los últimos cinco años, el dinero que destina el Estado a los sindicatos. A organizaciones de liberados y gandules que no quieren trabajar, y cuyo principal cometido es salir a la calle con pancartas y pitos para formar jaleo y perjudicar a los empresarios; es decir, para perjudicar a los únicos que crean empleo y riqueza. Gran parte de la culpa de los males que padece España, y también Canarias como colonia de España, la tienen los sindicatos. Por eso están muy desacreditados ante un pueblo que jamás les perdonará sus felonías políticas. Por culpa de los sindicatos -culpables también por omisión, pues no hacen nada para quitarse de encima a Zapatero- estamos volviendo a los tiempos en los que existía el Auxilio Social del general para que una parte importante de la población española pudiera comer. Esto significa que estamos volviendo a los tiempos de la guerra civil. ¿Alguien lo duda?
Se trata de una situación impropia de un país desarrollado. Los sindicalistas, lo repetimos, están en un perpetuo carnaval con pancartas, banderitas y pititos. Hombres y mujeres que deberían estar trabajando en vez de andar de rondalla permanente por las calles. Para que un país avance es imprescindible que exista un liberalismo económico. En la España de Zapatero sólo viven los subvencionados. Un motivo más para que pensemos sin titubeos en una independencia que ya es innegable, imprescindible e inaplazable.
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