EL REGADO aplicado es descomunal. Así por momentos y en esta tarde de lunes en la que escribo esta mojada columna, la ciudad a la que quiero y en la que vivo se encuentra totalmente colapsada entre correntías, escombreras y lodos. Remando -que es gerundio- contracorriente, igual que en política. Sé positivamente que, igualmente, la isla y el archipiélago son víctimas de un pedazo tormenta, pero ahora no veo ni oigo más nada que las alcantarillas echando borbotones de líquido canelo. La gente dando saltos como canguros huyendo de los baños que, por los intentos de velocidad de algunos en las horrorosas colas, sufren los peatones arrinconados en sus muros. Ahí viene otro Fernando Alonso y en el paso de peatones los ves a todos con el paraguas en las piernas. Personalmente parezco un buzo. Como tranque a la guapa del jeep que aceleró en aquel charco le pienso dar un abrazo de amor. ¡El abrazo del oso!
Sin guaguas, sin tranvía, con los siempre sufridores taxistas haciendo servicios humanitarios y con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado literalmente desbordados. Vengo casualmente, hay constancia de ello, de la comisaría de Tres de Mayo (intransitable) de presentar una denuncia y en las mismas dependencias el agua ha entrado por cielo, río y tierra, provocando una inundación en toda regla. Los policías disparando con fregonas, con un montón de líos y, por ejemplo, con el director de "Decatlón" llamando por encontrarse junto con sus empleados y clientes en piraguas. Los bomberos navegando entre campanadas, chupando y chupando de locales inundados y los de Protección Civil también o municipales con la idea de ganarse sobradamente el sueldo. Con las acotaciones para el Carnaval comenzando a convertirse en pequeños lagos con patos y, por supuesto, la carretera del Teide cortada esta vez por granizo.
Han caído nada menos que un par de miles de rayos (durante las últimas cinco horas, 1.082 rayos con sus respectivos truenos, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET), y sinceramente a estas horas desconozco si hay alguna desgracia que por la envergadura del suceso tormentoso podría ser desgraciadamente posible. Espero que no, ¡ánimo a todos!
De lo que pensaba escribir, ahora con menos espacio y ganas, es de que, según se publica, la crisis ha empujado la bolsa de fraude en la economía canaria un 10%, desde el 20% al 30% del Producto Interior Bruto (PIB) del Archipiélago, según los cálculos de CCOO y UGT. Ello equivale, tomando como referencia el PIB de 2008, a 13.000 millones de euros y coloca a las Islas notablemente por encima de la estimación nacional.
Claro, con la deducción de estos sindicatos (sobre economía sumergida nunca hay rigurosos datos), puede surgir una alarma entre los mandamás del Estado y tampoco es eso. Como si en Canarias hubiera un despelote. No les cuento lo que yo he visto en las zonas industriales de la Península o en sectores agrarios.
Creo que aunque pueden llevar razón los que calculan que estamos un poquito por encima de la media estatal que el ministro de trabajo, D. Celestino Corbacho, cifró hace unas semanas entre el 16% y el 20% de la riqueza del país (aunque posteriormente fue desautorizado por el Ministerio de Economía y Hacienda, cuya titular, Dña. Elena Salgado, con lo lista que es, matizó que no tenía "base científica"), tampoco es para que se entienda que Canarias es la selva.
Explica el secretario de Economía y Políticas Sectoriales de CCOO-Canarias, D. Carmelo Jorge Delgado: "Sobre este tema no hay datos porque, si los hubiera, no se hablaría de economía sumergida. Son cálculos teóricos a partir de otras economías, la tasa de actividad y el nivel de paro". Según los parámetros que maneja este señor, lo que genera en las Islas esa actividad equivale a entre el 25 y el 30% del PIB regional, señala. "Cuando no estábamos en crisis era, aproximadamente, entre el 15 y el 20%. La canaria es una sociedad un tanto desvertebrada, con un sistema de vigilancia e inspección muy flojo".
¡Hala!, exagerado, respetando cualquier postura sobre datos no contrastables a mí me parece tanto como si en estas imponentes tormentas se dijera que ha llegado el Diluvio Universal y que el agua inundó por completo las Torres de Santa Cruz.
Vertebrados como sociedad, unidos en islas, el sistema de inspección es normal.
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