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N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Desolación e incredulidad eran los sentimientos generalizados entre los vecinos de Añaza durante la jornada de ayer. Tras la tromba de agua que arreció el pasado lunes, fue con los primeros rayos del sol de ayer cuando se vio, en toda su magnitud, el desastre ocasionado por las escorrentías de agua que arrastraban piedras, maleza y barro.
En el distrito Suroeste, fue Añaza la que se llevó la peor parte, aunque no se libraron de incidencias zonas como Cuevas Blancas con bajos inundados o Santa María del Mar, cuyo parque infantil está totalmente destrozado.
La mayor desgracia ocurrió en la parcela I 17 de las viviendas sociales ubicadas junto a la rambla de Añaza y bajo el CEIP Los Menceyes, que se fue inundando poco a poco hasta que el agua anegó los primeros pisos de todos los portales. El presidente de la asociación de vecinos 8 de Marzo, Luis Celso, criticó que el cauce del barranco colindante, por el que bajaba toda el agua procedente de zonas altas como La Gallega, estuviera dirigido directamente hacia las viviendas.
Una veintena de coches desapareció entre lodo y piedras mientras los vecinos se afanaban en achicar agua desde las 18:00 horas de la tarde del lunes y durante todo el día de hoy. Sólo rompiendo un muro que daba a la calle pudieron conseguir que el agua siguiera su camino y no inundara aún más los primeros pisos.
En uno de ellos vive desde hace 17 años Concepción Cabrera que a sus 71 años se vio sola ante la ingente cantidad de fango que entraba en su domicilio. Gracias a su hijo David, de 39 años, con quien vive, y a la colaboración de los vecinos del portal se consiguió achicar el agua poco a poco, tras tener que romper los cristales de una de las ventanas.
Además, el muro de contención junto al CEIP Los Menceyes no duró un asalto y la fuerza del agua lo rompió en añicos consiguiendo que todo el lodazal se extendiera por la rambla de Añaza, a los pies de la asociación de vecinos, del centro para mayores del barrio y de la comisaría de la Policía Local.
Desde la asociación de vecinos Ciudad Satélite, en Cuevas Blancas, se apuntó la necesidad de abrir nuevas vías de conexión con el barrio, puesto que se quedaron aislados después de que a los vehículos les fuera imposible pasar por el puente de Añaza, interrumpido por piedras de gran tamaño. Para llegar a Cuevas Blancas los conductores debían dirigerse hacia Tabaiba o Radazul y allí coger la carretera general, "algo inconcebible tal y como estaba el tiempo", según criticaron las fuentes vecinales.
Muchos de los vecinos de Añaza reconocieron que el pasado lunes sufrieron su particular 31-M, aunque esta vez, por suerte, no hubo que lamentar desgracias personales.
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