S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
El intenso crecimiento de la población ha sido parte de la senda expansiva de la economía española durante el período 1994-2007 y Canarias ha participado de esta expansión, tanto en términos económicos como demográficos.
A 1 de enero de 2008, el índice de vejez del Archipiélago se situaba en el 12,5%, que era del 13,5% en Tenerife, frente a la media española del 16,6%. Ahora bien, los demógrafos entienden que por encima de 10 ya se considera que una población ha entrado en proceso de envejecimiento. Además, los índices de infancia y juventud arrojan niveles similares a la media nacional y, en este sentido, ya no puede decirse que la población canaria es más joven que la media española.
Los municipios con mayor índice de juventud, un valor que contempla la población entre los 0 y los 14 años sobre el total de habitantes, son Granadilla y El Rosario (16,6%); Guía de Isora (16,4%); La Orotava (16,0%) y Candelaria (15,5%), mientras que los que presentan menores porcentajes son Buenavista (11,9%); Garachico (11,1%); Los Silos (10,8%) y Puerto de la Cruz (10,4%).
Por lo que respecta al índice de envejecimiento, que registra el número de personas de 65 y más años por cada 100 habitantes entre 0 y 14 años, los términos municipales con valores más altos son Los Silos (225); Santiago del Teide (221,1) y Fasnia (219,3), mientras los más bajos corresponden a Granadilla de Abona (49,1); San Miguel de Abona (52,9); Adeje (55,5) y El Rosario (56,6).
Una pirámide regresiva.- Un vistazo a la pirámide de población de Tenerife, referida a 2008, muestra una estructura de base más estrecha que la parte central, lo que se denomina una pirámide regresiva, propia de la dinámica demográfica de las sociedades desarrolladas. Los grupos de edad más numerosos corresponden a los tramos de los 30 a 44 años, es decir, los nacidos entre 1964 y 1974, época conocida como "baby boom" o explosión demográfica por el número de nacimientos
Se advierte que nacen más varones que mujeres. Este hecho es general y se puede constatar en los datos demográficos de cualquier país. Ahora bien, la mortalidad masculina siempre es superior a la femenina en todos los grupos de edades, pero se hace más acusada a partir de los 60 años, de ahí que en esos tramos de edad la población femenina sea más numerosa, porque la esperanza de vida siempre es mayor en las mujeres. Precisamente, ese progresivo aumento de la esperanza de vida ha llevado a cambios importantes en la estructura de la población. El progresivo envejecimiento supone mayor grado de dependencia, lo que incide en un gasto familiar, pensiones gubernamentales, la Seguridad Social y ayudas.
La masculinización.- Una de las principales causas de la masculinización es la creciente emigración de las mujeres a los núcleos urbanos, especialmente la de aquéllas pertenecientes a la llamada generación soporte, estratégica para la sostenibilidad económica y social del mundo rural, por hallarse en edad activa, reproductiva y a cargo del cuidado de menores y mayores dependientes. Es el caso de municipios como Arico, Buenavista, Fasnia, Garachico, Guía de Isora, La Matanza o Vilaflor
La emigración femenina a las áreas metropolitanas se ve alentada por las oportunidades educativas y laborales que éstas ofrecen, en comparación con las del entorno rural, que quedan reducidas para el sector femenino a un papel subsidiario e invisible. A estas razones hay que sumar las deficiencias de servicios básicos sanitarios, educativos y de transporte que padecen muchos municipios rurales y que impiden la conciliación laboral y familiar. En otros casos (Adeje, Arona, Granadilla o San Miguel), la masculinización está ligada a la atracción que ejercen los municipios turísticos.
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