R. BARRETO, Los Realejos
Amaro Javier Abreu Santana combina el oficio y arte en su vocación por la carpintería y la pintura casi desde su infancia. Una inquietud que comparte con su esposa, Graciliana Montelongo, y que desarrolla en su casa de Los Realejos, que adquiere, en cierto aspecto, la fisonomía de un taller; pero donde realmente plasma toda su sabiduría y destreza en el manejo y modelación de la madera es, desde hace décadas, en la Casa de los Balcones de La Orotava, todo un santuario del patrimonio histórico y artístico de Tenerife.
Lo que realmente destaca en el quehacer de Amaro Javier Abreu es su habilidad artesanal y depuración de su obra cromática. La enorme jaula de madera y alambres que reproduce con gran fidelidad la cúpula del palacio Vaticano avala este aserto.
El carpintero isleño recibe a EL DÍA en su casa, cuya sala parece una galería y taller de pintura, con obras de estilo realista y surrealista. Confiesa que desde su infancia se siente atraído por la pintura y que ha participado en exposiciones colectivas en Los Silos, el Orfeón La Paz y Santo Domingo (La Laguna), el Liceo Taoro (La Orotava), Casino-Centro Icodense y en Los Realejos. Se decanta por el realismo y el surrealismo.
Su cometido en la Casa de los Balcones consiste en el mantenimiento de la madera, pero se ha especializado en la ebanistería, reposición de piezas deterioradas por el paso del tiempo y la decoración de las tiendas de artesanía del propio inmueble. Los viejos carpinteros van desapareciendo ante la caída de la demanda de muebles elaborados artesanalmente. "La gente -agrega- ya no pide este tipo de trabajos por su elevado costo y por las ofertas de las grandes industrias del sector".
El artesano subraya el papel que desempeña la carpintería en la rehabilitación del patrimonio histórico-artístico, y cita como ejemplo la restauración de la Casa Lercaro de La Orotava, que, en sí misma, constituye todo un museo vivo y dinámico, pero también advierte de que en el recinto histórico de la Villa hay muchas casonas antiguas cerradas.
Afirma que la pasión por el oficio de la carpintería nace en el seno familiar, concretamente en sus hermanos mayores Nicolás y Lolo, "quienes me introdujeron en el mismo".
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